El Concello de Cangas adquirió en septiembre un furgón para que la Policía Local atienda los accidentes que jamás se usó, no está equipado y, además, no se paga
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El departamento de Obras del Concello de Cangas adquirió en septiembre varios vehículos por el sistema «leasing». El concejal del área, el socialista Héctor Otero, ordenó colocarles grandes pegatinas para dejar claro a la población en general que son coches ligados a la Tenencia de alcaldía y a Obras, sus cargos, y no a cualquier otra concejalía del BNG o ACE.
Uno de lo vehículos es un furgón de la Policía Local destinado a atestados. Desde septiembre está estacionado en el aparcamiento del Concello, si tal nombre se le puede aplicar al conjunto de badenes y pozas de agua en el que tienen plaza políticos, funcionarios, periodistas, los coches municipales y algún que otro infiltrado.
El furgón jamás de usó. Ni siquiera está equipado. Le faltan las luces y el acondicionamiento interior. Por fuera, tiene grabada su función: «Atestados, Policía Local», pero todavía no se estrenó en su cometido.
Al Concello le cuesta 778,80 euros cada mes, aunque se trata de un coste más teórico que real, porque no se está pagando, ni el furgón ni el resto de la flotilla contratada por Héctor Otero, si bien lo que un Concello no paga hoy, lo pagará mañana, a no ser que la tenacidad del gobierno de turno desespere el acreedor y abandone su empeño.
Mientras el furgón no esté operativo, la Policía Local seguirá haciendo los atestados como los hizo siempre: toma los datos del accidente en el lugar del siniestro y cita a los implicados en el Concello para tomarles las correspondientes declaraciones.
La edil de Tráfico, la socialista Maise Vilas, dice que la decisión de adquirir el vehículo vino del interés de potenciar la labor de la Policía Local, creando un equipo de atestados y otro de violencia de género. La falta de liquidez del Concello echó por tierra ambos proyectos.
Vilas no acepta de buen grado que sea precisamente su concejalía la que más pague los problemas económicos del ayuntamiento, pero mientras «la alcaldesa no se baje de la burra», dice, está difícil poner sus proyectos en marcha. Entretanto, el furgón espera su turno.