Un minusválido confirma los problemas de accesibilidad que sigue teniendo Vigo y que llegan hasta el hospital Xeral
30 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A pesar de tantas humanizaciones, Vigo sigue siendo una ciudad inhumana con los discapacitados. El 3 de diciembre de 1999 los concejales Ana Gandón (BNG), Jacinto Lareo (PP), Manuel Soto (Progresistas Vigueses) y Belén Sío (PSdeG) se subían en silla de ruedas y realizaban un pequeño recorrido por el centro de la ciudad. Luego se vendaban los ojos y caminaban un rato a oscuras. Tras las dificultades sufridas, Belén Sío afirmaba que «me sentí desorientada y comprobé la cantidad de obstáculos que hay».
En diciembre de 1999 la presidenta de la Asociación de Enfermos Musculares de Vigo, Carmen Vilaboa, criticaba a los políticos por la dejación de sus responsabilidades, ya que entre un 5 y un 10% de los vigueses sufren discapacidades.
Diez años después las cosas no han cambiado mucho. Xosé Manuel Méndez, funcionario del Concello de Lalín, discapacitado desde hace once años, usa las muletas porque «con la silla no se puede hacer nada». En el propio Hospital Xeral tuvo que enfrentarse con la barrera de control de acceso en una cuesta empinada y con aceras que no son muy accesibles.
Méndez observó también dificultades para entrar en numerosos servicios públicos en el pazo de Mendoza de Baiona, en el baño del área de servicio de A Cañiza.
Este funcionario comprobó que en el parador de Baiona el baño estaba adaptado «pero o aparcamento reservado que había non cumplía a norma do ancho» además «a saída había outro coche aparcado á beira que me impedía acceder ao meu». Méndez compara la situación de España con la de otros países y relata que incluso en Ryan Air le adjudicaron clase preferente con derecho a tres asientos por ir en una silla de ruedas. «Son normas da compañía me dixeron».