Cierto que no está situado en su territorio, pero tampoco Peinador nos pertenece enteramente, lo que provoca ese servicio surrealista de taxis, que ha de repartirse con los de Mos y Redondela, cada cual con su colorín particular, para desasosiego del nuevo visitante. Vigo, digo, tiene un aeropuerto internacional que está situado en París y se llama Charles de Gaulle y los franceses conocen como Roissy. Una cierta inocencia, rayana en la idiotez, hace que los vigueses pensemos que, para volar al extranjero, nuestras opciones principales sean Santiago y Oporto, o bien hacer escala en Madrid. Nada más absurdo, aunque sea mensaje deliberadamente insistente. Para viajar por el mundo, desde Vigo, lo mejor es hacerlo vía París. Unos amigos, que vienen de pasar la navidad en Nueva York, vuelven contando las grandezas de Air France y las ventajas que aporta al vigués. Esta gente -a la que, reconozcámoslo, no parece afectar ninguna crisis- descubrió al comprar el billete que la opción más barata, y además más rápida, para pasar de la calle del Príncipe a Times Square era dar un rodeo por la capital del Sena.
Ir por Lavacolla les obligaba, no solo a perder dos horas de trayecto, sino también a gastarse unos cincuenta euros de gasolina y peajes. Elegir Oporto alargaba la ida y vuelta hasta casi cuatro horas, y el gasto de combustible y piratería de autopista era más del doble. Pero es que, además, resulta que los billetes con Air France tenían mejor precio.
El resultado del caso es que, saliendo desde Vigo y volviendo al propio Vigo, para muchas rutas es mejor volar a París, donde por cierto te tratan exquisitamente. Además, Air France, esa compañía extranjera a la que no tiene que convencer la Fundación Provigo, y ni siquiera cobra subvenciones turísticas de la Diputación, parece que es la que más apuesta por nuestra ciudad, con tres vuelos diarios de ida y vuelta. Vigo, y hay quien no lo sabe, está casi mejor conectado con la capital de Francia que con la de España, y no digamos con la de Cataluña.
Que conste a los mal pensados que a mí nada me da Air France por escribir estas líneas. Y que, si elogio a la compañía, lo hago porque me parece que apuestan por Vigo, mientras veo a otras, más patrias, huir de nuestro aeropuerto a la menor ocasión, o llorar desconsoladas pidiendo ayudas y subvenciones.
En este año emblemático de la Reconquista, estamos orgullosos de haber echado a aquellos franceses que mandó Napoleón a masacrarnos. Pero, la verdad, bien felices deberíamos estar con nuestros franceses de hoy, vengan a hacer coches o a llevarnos en avión. Vigo, capital París. ¡Vive la France!