La policía sorprende a un ladrón escondido en un almacén de una tienda de muebles de cocina y baño en Redondela
30 dic 2008 . Actualizado a las 11:36 h.«¡Sal de ahí!», le gritó la policía al llegar al almacén donde se camufló detrás de unas tablas. Tras unos segundos, abandonó el escondite y apareció ante los agentes. Enjuto y bajito, Jesús M.G. logró introducirse por un butrón de apenas cuarenta centímetros de anchura en una tienda de muebles de cocina y baño de Redondela. Allí le sorprendió uno de los dueños del establecimiento, acompañado de la policía nacional y local.
Jesús M.G., de 38 años, nacido en Pontevedra y domiciliado en Madrid, había penetrado en el establecimiento a las cuatro y veinte de la madrugada del pasado día 28, festividad de los Santos Inocentes. Jesús perdió la inocencia hace mucho tiempo, puesto que acumula 70 detenciones en su haber, todo un récord.
Cuando salió de su escondite llevaba encima el botín que había logrado, en total 1.590 euros en billetes y monedas.
Días antes de abrir un boquete de casi un metro de altura por cuarenta centímetros de anchura en el Centro Comercial Sol, dedicado a la venta de muebles de cocina y baños, Jesús había estado probando la solidez del cristal del escaparate. Lo atestiguan las marcas dejadas en una de las juntas. Así que, acompañado de uno o varios compinches, llegó al lugar donde se halla la tienda, en la rotonda de Vilavella donde arranca la carretera de Vigo. El establecimiento ocupa el bajo del número 4 de la Estrada a Vigo.
Aunque el cruce registra mucho tráfico de día, a esas hora de la noche no transitaba ni un alma por el lugar. Así que, provisto de un destornillador y dos navajas, consiguió abrir un agujero en el cristal, que se seccionó limpiamente por una veta. El corte fue tan perfecto que parecía realizado con un diamante de cristalero.
Dos mil euros
Los vecinos del primer piso oyeron ruidos y avisaron a la policía. Los agentes llegaron procedentes del centro de Redondela y al menos otro de los ladrones logró escapar carretera arriba. Los dueños del local han realizado un arqueo y han echado de menos un sobre con unos dos mil euros.
Los policías estuvieron dando voces hacia el interior, Pero nadie respondía. Uno de los dueños llegó al local y lo registró en profundidad. En el fondo de la oficina se abre un pequeño almacén o depósito. Allí se encontraba el delincuente, que acabó entregándose y reconociendo los hechos. Además del dinero se le intervino una cámara fotográfica que no fue robada allí. La metadona que llevaba no se la requisaron.