La intuición como virtud empresarial

M.?Sío Dopeso? / ?L.?C.?Saavedra

VIGO

Esta firma de gestión cultural con tan solo tres años de experiencia, sirve sus productos en pequeños envases repletos de imaginación y mucha dedicación

20 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Mekané Didáctica es una empresa de gestión cultural y organización de eventos con una amplia dedicación a la didáctica. «Ideamos -explica Rocío Marín, su directora- proyectos didácticos únicos, divertidos, creativos y originales; creemos que son proyectos muy atractivos e innovadores tanto para instituciones públicas como privadas». La constitución formal de esta empresa se produjo en el año 2006, pero la idea «surge observando la necesidad que existe en el mercado de proyectos nuevos, innovadores, originales y cuidados». La ascendencia familiar proporcionó a esta emprendedora un cierto impulso empresarial para la puesta de largo de Mekané. «El inicio fue absolutamente particular -afirma- aunque mi madre es empresaria y lleva más de 30 años con su negocio y funcionando muy bien. Mi padre también tenía esa vena empresaria por su carácter independiente; trabajaba por cuenta ajena, aunque gozaba de mucha libertad».

Con solo tres años de experiencia acaba de estrenar un ambicioso proyecto: Scriptorium verbumiense , patrocinado por la Concellería de Cultura e instalado en la Casa das Palabras. Es quizá el más complejo de su corta trayectoria. Este denso trienio lo resume así: «Hasta ahora, los mejores momentos han sido muchos, entre otros, por ejemplo, la culminación de un proyecto como el que terminamos hace un mes: el Scriptorium verbumiense . Lo mejor es ver y comprobar que una idea se materializa y funciona perfectamente». Y añade: «También hubo malos momentos, y existen porque el día a día es una lucha, y cuando vas a poner en marcha un proyecto siempre existe un miedo a que no funcione como esperas, aunque, sinceramente, es algo que no me frena demasiado».

Confianza

Empezar desde cero siempre produce un vértigo que, muchas veces, nunca desaparece por muchos años que se tengan de experiencia. Y al margen de los conocimientos y la puesta en escena, el grado de error, en palabras de Rocío Marín, es muy alto porque «confías demasiado» en la gente y en sus opiniones; ahora comprendo que, aunque signifique un planteamiento algo negativo, deberíamos confiar en muy pocos y desconfiar de muchos. Un empresario debe ante todo confiar en sí mismo, porque al fin y al cabo es su empresa y algo que no trabajamos mucho los jóvenes empresarios es la intuición. Comenzamos un negocio con ella pero despues la dejamos al margen y considero que éste sin duda es el principal error y que lleva al fracaso a muchas empresas. La capacidad intuitiva de un empresario es lo que le diferencia del resto».