Domingo Pereira se enfrentó a los atracadores que llegaron a la gasolinera de Mos pero no pudo evitar el robo
18 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Con una sonrisa de oreja a oreja y el susto en el cuerpo. Para Domingo Pereira el asalto de dos atracadores terminó ayer con un final feliz después de que la Guardia Civil localizara su coche, a unos 20 kilómetros de la gasolinera donde se lo habían robado. El miedo de sentirse amenazado ya parecía menos tras tener aparcado el BMW negro a las puertas de la tienda. Sigue atendiendo a los clientes y a los agentes que acuden a las instalaciones para extraer huellas y cualquier pista que pueda dar con el paradero de las dos personas que se presentaron armados y encapuchados. Los dos llegaron en un Opel Corsa robado recientemente en Vigo. Cuando bajaron del coche y Domingo vio que llevaban las caras cubiertas por un pasamontañas y una careta de una calavera blanca como las de la película Scream. Entonces intentó evitar que entraran en la tienda empujando la puerta al tiempo que ellos, «pero no tenía las llaves para cerrar así que cuando me amenazaron con un cuchillo y una escopeta recortada tuve que ceder», recuerda mientras señala la puerta.
Teléfono y llaves
«Me empujaron y me pidieron la cartera con la recaudación, el teléfono móvil y me cachearon por si llevaba algo encima. Después preguntaron por las llaves de mi coche, traté de no se lo llevaran pero me encañonaron y les tuve que dar las llaves», recuerda con disgusto este dependiente de gasolinera. Mientras estuvieron en las instalaciones, en la carretera que une O Porriño con Gondomar, se acercó un coche.
«El de la escopeta recortada fue hasta la chica y la amenazó, la pobre se echó a llorar y le dijo que no llevaba nada», apunta Domingo. En cuanto se fueron alertó a los servicios de emergencia y apuró a cancelar todas las tarjetas y el teléfono.
Al final, la fortuna le sonrió. La documentación y las tarjetas que llevaba en el coche seguían allí cuando la Guardia Civil lo recuperó. Al encontrar los dos vehículos en los que se desplazaban cuando salían de la gasolinera, se sospecha que hay una tercera persona implicada que podría haberles ayudado a escapar del municipio.
Con experiencia
El susto de ayer no es el primero que vive Domingo al frente de una gasolinera. Hace años, cuando trabajaba en una estación de servicio de Tui se tuvo también que enfrentar a unos atracadores. «Pero no fue igual, aquel fue más pequeño y sin armas apuntándome», recuerda frente a su mujer, que lo visita después de conocer la noticia del atraco para cerciorarse de que se encuentra bien.
«Esta gasolinera es un blanco fácil - apunta la esposa- está apartada, no hay nada cerca y está bien conectada, por lo que es habitual que pasen cosas raras, como que llenen el depósito y se vayan corriendo en el coche». Pese a ello, al frente de la gasolinera de Mos a Domingo nunca le había pasado algo así en los 15 años que lleva al frente como único trabajador.