El uruguayo Albín, un futbolista versátil que crece cada día, sacó los colores a un Madrid horripilante en defensa. Schuster se salvó con los triunfos ante el Recre y el Bate Borisov, pero en cuanto tuvo un duelo comprometido su equipo volvió a las andadas y sufrió su tercera derrota liguera. Está diezmado por un sinfín de lesiones y si ya le falla hasta Casillas, su eterno salvador, la situación es límite. El Geta pudo lograr un resultado de escándalo porque lanzó dos veces a la madera y Pérez Burrull les escamoteó al menos dos penaltis y perdonó la expulsión a Pepe. Los jugadores madridistas se quedan sin los criticados 120.000 euros por cabeza que había prometido el presidente Calderón si ganaban cinco partidos seguidos. Al tercero han fallado.
Como el ensayo dio buen resultado en Bielorrusia, Cannavaro sigue de baja y en Metzelder no confía ni su técnico y paisano, Schuster mantuvo su apuesta por Ramos y Pepe de centrales, una pareja sobre el papel fiable, aunque ambos sufren distracciones fatales, pero lastrada por dos laterales sin peso para jugar en un Madrid grande: Miguel Torres y Marcelo. El Getafe tardó un par de minutos en desnudar la zaga blanca. Gavilán entró fácil por la banda y su medido centro lo remató a placer Albín. Una jugada clásica, de manual de toda la vida, fatal defendida.
Al Madrid, acostumbrado en tiempos de crisis a esperar y golpear al contragolpe, no le quedaba otra que irse a por los humildes vecinos del sur de la comunidad. Y lo intentó con cierto ahínco. Obligó a lucirse al Pato tras disparos de Saviola y Raúl, este último tras una jugada de Drenthe por la derecha. Pero era un fútbol discontinuo, fruto más del orgullo que del juego.
Sneijder, en camilla
El campeón tenía siete lesionados antes de empezar, contando a Heinze, y en el transcurso de la primera mitad se rompieron Sneijder y Torres, ambos con problemas musculares. Tan delicado está este equipo que Schuster no completó ni la convocatoria, una decisión criticada desde la cúpula por no mirar hacia la cantera.
Tuvieron suerte los de Schuster de que Pérez Burrull obviase una pena máxima por agarrón de Casillas a su ex compañero Granero y otra, aún más clara, por derribo de Ramos a Soldado, otro canterano blanco que fue titular azulón por la lesión de Manu del Moral.
La historia se repitió en la reanudación. Albín se aprovechó del coladero blanco. Entró por la autopista izquierda, se internó en el área y sorprendió a Casillas por su palo. El portero, con síntomas de inseguridad todo el partido, se esperaba el centro. Estaba muerto el Madrid pero lo resucitó el Cata Díaz. La intentó sacar en plan Beckenbauer, se la robaron y Guti dio un pase de oro a Saviola que el Pibito no desaprovechó.
Schuster movió ficha. Retiró a Marcelo y puso en liza a Alberto Bueno, que ni la tocó en el Coliseum. Pero el Madrid, cabizbajo, no podía ni con su alma. Carecía de defensas y el Getafe le mató en un contragolpe precedido de un córner mal sacado. Albín, otra vez él, lo hizo perfecto, y Uche la metió.