David Cal se abre a los niños

J. Santos

VIGO

El olímpico cangués charló con los pequeños del colegio moañés de A Guía, el barrio del que es natural su novia, firmó autógrafos y respondió sus preguntas

22 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

David Cal está gusto entre los niños. Derrochó sonrisas, les preguntó sus nombres, firmó todos los autógrafos que le pidieron, les explicó cuántas horas entrena y sació su curiosidad sobre los asuntos más variopintos. «Son muy agradecidos, sobre todo los más pequeños», dijo, mientras pasaba de una a otra aula.

Empezó por los cursos más bajos y finalizó en la clase de sexto. El centro había preparado la visita con bastante antelación. Los chavales hicieron una pancarta de bienvenida y colgaron coplas por los pasillos : «O mozo de Nazaret/ que se chama David Cal/ éche un home ben completo/ forte, sinxelo e legal». Los niños de este colegio moañés sienten una particular devoción por el olímpico cangués, ya que su novia, Nazaret, es natural del barrio de A Guía.

Los profesores bajaron de Internet los vídeos de la actuación de David Cal en Pekín y se los proyectaron a los chavales días antes. Los estudiantes diseñaron una mascota en su honor, un «arroás», y cada clase se hizo la foto de grupo con el deportista al frente.

«¿Cómo haces para no caerte al agua?», quiso saber un pequeño. «Cuando empecé, me caía, pero después coges equilibrio. ¿Tu sabes andar en bici?. Pues la canoa es lo mismo», le respondió Cal.

Otro le preguntó si tenía alguna mascota. El palista le dijo que no, que no tenía tiempo para cuidarla.

Los niños de tercero, un tanto tímidos, no acababan de soltarse ante el deportista. David rompió el fuego: «¿Cuántos años tenéis?», les preguntó. Tenían ocho. «¿Sabéis a qué edad empecé a hacer piragüismo?. A los ocho años. Pero os aconsejo que empecéis en verano», les dijo.

Cal pasó de una clase a otra sin perder la sonrisa. Los chavales quisieron saber cuántas veces se cayó al agua; si pensaba que siempre iba a ganar; si las medallas que les iba a mostrar al final eran de verdad, cuánto cuesta una piragua e incluso cómo se siente cuando está en aguas profundas. A David Cal le sorprendió un tanto esta última. Le dijo al niño: «Yo siempre voy por encima del agua»

Al final, el colegio en pleno se concentró en la entrada. Allí le entregaron la mascota y el olímpico les mostró las medallas y respondió más preguntas.

Además de rendirle un homenaje, el centro pretendía que Cal ayudase a los niños a valorar el esfuerzo, el trabajo y la disciplina. El programa proseguirá con los remeros del Samertolameu, que visitarán el centro en primavera. Llevarán una embarcación y la plantarán en el vestíbulo, para mostrarles cómo se rema.