Un joven relata las circunstancias en las que vivió durante un mes en una de las infraviviendas universitarias de A Coruña
02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Solo vivió un mes allí, pero no le quedaron ganas de volver. «¿Que si se lo recomendaría a alguien? Sí, a alguien que me cayese mal. En ese barracón no meto a mi madre ni de broma», confesaba ayer A.?E.?R., un joven que hace un par de años alquiló una de las infraviviendas que hay en los alrededores del campus de la Zapateira.
Según recuerda, conoció la existencia de estos inmuebles por unos anuncios que había en la Facultade de Filoloxía, donde él tenía que realizar los exámenes de septiembre. Como no tenía coche, y estas construcciones quedaban muy cerca del campus, le pareció una buena opción para pasar un mes. «Siempre me lo planteé como algo temporal, y como estaba en septiembre y no hacía frío, tampoco llegué a pensar cómo sería pasar allí todo el año», admite.
Después de llamar al número de teléfono del anuncio conoció a su casera, que le enseñó su nueva casa: un dormitorio con cama y armario, además de una cocina y un cuarto de baño compartido con los otros residentes. «Nadie limpiaba allí, y la cocina estaba hecha un asco, era grasa fijada sobre grasa, y en el baño había un hilillo de óxido», relata. A.?E.?R. También recuerda que desde la ventana de su cuarto se veía el chalé de su casera, que tenía una entrada principal que no era compartida por los inquilinos de estas infraviviendas.
Este joven calcula que llegó a pagar más de 120 euros por estar un mes en este barracón, «pero nunca se habló de contrato ni nada de eso. De hecho, cuando me fui, le dejé las llaves en el buzón de su casa».
De sus compañeros de bloque no se acuerda mucho, puesto que durante el mes que estuvo allí solamente se limitó a estudiar, «y tampoco fui muy sociable», confiesa. Recuerda que había varios inquilinos que trabajaban en una cantera, y que pasaban en estas habitaciones toda la semana, y luego se volvían a sus pueblos de origen los fines de semana. «También había algunos estudiantes, pero como era septiembre y todavía no habían empezado las clases, eran pocos», explica.
Investigación
El alcalde de A Coruña, Javier Losada, no llegó a aclarar ayer si conocía o no la existencia de las infraviviendas universitarias que muestra el reciente estudio elaborado por la Escola Técnica Superior de Arquitectura. Sin embargo, lo que sí aseguró fue: «Le he indicado a la concejala delegada de Urbanismo que inicie un expediente para la reposición de la legalidad. Y le he pedido también al vicerrector que, a la mayor brevedad, remita esa documentación a quien corresponda, que es la Administración, para que pueda iniciar las actuaciones que le corresponden».
El regidor coruñés tampoco llegó a concretar si era necesario o no derribar estas construcciones en caso de que fueran irregulares, y se limitó a reiterar: «Vamos a hacer un expediente de reposición de la legalidad como corresponde, en atención a lo que parece ser que el vicerrector ha presentado. Cuando tengamos esa documentación, aparte de la actividad que genere el propio departamento de disciplina urbanística, tomaremos las oportunas y legales medidas», remachó.