Multar al multamóvil

VIGO

18 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El multamóvil no ha pasado la ITV. Cuatro años después de su estreno, se determina que el coche no reúne condiciones para circular, entre otras cosas porque es demasiado alto, sus añadidos son inseguros y las ventanillas están incorrectamente tintadas. Esto viene a decir que el tuneado al que fue sometido en los talleres de la Concejalía de Tráfico es una completa ilegalidad.

Así que las multas de los últimos cuatro años se nos han impuesto con un artefacto sin homologar, que no se ajusta a los requisitos de Tráfico para circular. Y, lo que es peor, anda por nuestras calles otro multamóvil, que aún no ha alcanzado la edad para pasar la ITV, pero que debe ser tan ilegal como el primero.

A la vista de los hechos, la Policía Local debería estar ya parando al multamóvil que sigue operativo, no sólo para multarlo, sino también para inmovilizarlo y que la grúa lo transporte al depósito municipal. Esto es lo que harían con cualquier otro vehículo ilegalmente manipulado y no hay razones para obrar de otra forma con éste. No multar al multamóvil podría ser prevaricación.

Lo asombroso de la noticia es pensar cómo logra el Concello meterse en estos jardines. Es difícil imaginar cuánto esfuerzo se habrá derrochado en alcanzar estas cumbres del ridículo. Pero hemos de convenir que esta gente se supera día a día, con abnegación circense, buscando el más difícil todavía.

El orejas, el coche fantástico o el multamóvil, que es el nombre que ha perdurado, es motivo de mofa desde que nació. Como en Vigo la Policía Municipal no camina, porque lo deben tener prohibido por convenio, hubo que hacerles un cochecito para que pusieran multas. Pero, entre problemas técnicos, denuncias y sentencias judiciales, en los últimos cuatro años ha estado más tiempo en el garaje que en la calle. Ahora, le llega la puntilla de no pasar la ITV.

¿Qué haremos ahora con las multas que nos impuso el coche ilegal? ¿Nos devolverá el concejal nuestro dinero? ¿Quién pagará por el dispendio de invertir dinero público en un cacharro que no puede circular? Por desgracia, conocemos la respuesta para todas estas preguntas.

Ahora bien, antes de mandarlo al desguace, antes de que el multamóvil ocupe su lugar en la chatarrería, sería bueno que el Concello estudiase alguna última utilidad. Que bien pudiera ser decorativa. El artefacto luciría hermoso sobre la fuente de la paellera, subido al olivar de la rotonda de Travesía o junto a las gamelas de cartón piedra del Berbés. En una urna de metacrilato, sería para siempre el testimonio de las grandes ocurrencias de la praza do Rei.