El Pilotes Posada recibe al poderoso Barcelona con la moral por las nubes

Juan Villar

VIGO

El pabellón de As Travesas registrará esta noche (20.45 horas) una gran entrada, rozando el lleno, debido a la enorme expectación que ha despertado en la ciudad el duelo de altura entre dos de los equipos más en forma de la Liga Asobal: el Octavio Pilotes Posada y el Fútbol Club Barcelona.

Los catalanes han ganado sus cinco partidos del campeonato y no le andan muy a la zaga los vigueses, que solamente tropezaron en la primera jornada frente a uno de los grandes, el Portland San Antonio. Los de Quique Domínguez suman cuatro victorias consecutivas practicando un balonmano de alto nivel.

El Pilotes no tiene hoy nada que perder, pues una derrota frente al Barcelona entra en los planes de cualquier equipo que no aspire al título, y sin embargo puede dar un golpe de autoridad si consigue la victoria. No sería la primera vez que lo consigue. Hay precedentes en los que los azulgrana perdieron en As Travesas. El último de hace seis años.

Como decía esta semana el presidente del Pilotes, para conseguir la gesta es necesario «hacerlo todo perfecto, que los árbitros no nos perjudique y que ellos no estén a su mejor nivel». Y es que el Barcelona cuenta con una plantilla impresionante, empezando desde la portería donde cuentan con tres porterazos: el jugador que más veces ha defendido a la selección española, David Barrufet, el 150 veces internacional croata Venio Losert y el 170 internacional danés Kasper Hvidt. El internacional húngaro Nagy, el máximo goleador de la pasada Olimpiada de Pekín, Juanín García, el extremo Albert Rocas, que formó parte del siete ideal en los Juegos Olímpicos, y otros internacionales como Iker Romero (que es baja), Demetrio Lozano y Rubén Garabaya, son algunos ejemplos del enorme potencial azulgrana.

Pero el Pilotes también tiene sus armas, empezando por su fuerte defensa: es el tercer equipo menos goleado de Asobal. En ataque destacan los brazos de Nicola y Martinovic, entre otras cosas. La moral que tienen por las nube y el empuje que recibirán desde las gradas de As Travesas, harán el resto.