La otra visita del Celta a El Alcoraz

VIGO

«Era un campo de tierra y llegamos fundidos después de muchas horas de autobús» recuerda Manolo, el gran capitán, autor del único gol vigués en Huesca hace 28 años

02 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Fue la tarde de un domingo, el 3 de noviembre de 1980, la única en la que el campo oscense de El Alcoraz recibió la visita del Celta. El cuadro vigués vagaba de aquella sumido en una profunda crisis por el desierto de la Segunda División B. Manolo, el gran capitán, abriera el marcador tras rematar de cabeza un centro desde la izquierda de Ademir. Eran otros tiempos para el fútbol. La gran mayoría de la actual plantilla celeste ni siquiera había nacido.

El partido acabó con empate a un gol después de que el Celta, dirigido entonces por Pavic, dilapidara en los instantes finales una ventaja que acumulaba desde el primer cuarto de hora de encuentro.

«El campo era muy malo, de tierra, y llegamos fundidos después de muchas horas de autobús, fue una auténtica paliza» recuerda Manolo al que acompañaban en aquel equipo el guardameta Sánchez, Lemos, Suso, Gelo, Ademir, Culafic, Cambeiro, Paco, Del Cura y Suárez. «Aquel año fue muy difícil porque desgraciadamente el Celta había tocado fondo», añade el autor del tanto vigués. El equipo acabó logrando el ascenso a la división de plata y un año después regresaría a la élite.

Manolo observa ahora con mucha expectación las evoluciones del equipo de Pepe Murcia y, veintiocho años después, confía en la victoria celeste en aquel modesto campo que se ha ido renovando progresivamente con el paso de los años. «El Celta tiene que salir a por el partido en todos los campos. Huesca puede ser un buen sitio para ganar».

Al gran capitán, como el celtismo lo recuerda todavía hoy, le sorprende el mal inicio liguero del Celta esta campaña. «Nos está costando más de lo que pensaba, estamos en un periodo de renovación y habrá que comprobar con el tiempo si se acertó o no en los fichajes. A ver si se gana en El Alcoraz, ya que entonces no pudimos hacerlo, y sirve de punto de inflexión».

El fortín de los oscenses

La presa no parece tarea fácil pese a tratarse de un equipo recién ascendido. El cuadro de Antonio Calderón, que está invicto, ha disputado hasta el momento dos partidos en su feudo con un empate en la jornada inaugural ante el Castellón y una victoria frente al Éibar.

La campaña pasada El Alcoraz supuso un auténtico fortín para los oscenses que basaron parte de su ascenso en los números acumulados en casa. Solo perdieron allí dos encuentros en el tramo final de la temporada, cuando su presencia en la liguilla de ascenso parecía certificada. El Lemona venció 0-3 en la jornada 33 y el Guadalajara lo logró por 0-1 en el penúltimo partido que el Huesca disputó en casa.

El Alcoraz nació con la división de bronce. Cuando en la campaña 1971/72 se restructuró la Tercera División para dar lugar a una nueva categoría dividida en cuatro grupos, la Segunda B, el club se puso manos a la obra para construir un nuevo estadio, que fue inaugurado el 16 de enero de 1972 en un derbi ante el Aragón.

El campo, con un aforo de 5.000 personas, es el tercero de los oscenses, que antes disputaron sus partidos en La Cabañera y San Jorge. El Alcoraz tuvo su momento de mayor gloria con un encuentro de la selección española sub-21 en la que militaban Víctor Valdés, Reyes, Fernando Torres o el ex céltico Ángel. Fue ante Grecia y se saldó con victoria española por 2-0.

En ese terreno que Manolo prefiere ahora ni recordar, frente a una arboleda del camino Cocoron, puede comenzar el resurgir del conjunto de Pepe Murcia.