Antes de correr, deberían andar

Víctor López

VIGO

El Celta volvió a mostrarse muy lento en su juego y sin pensar con rapidez salvo la reacción final con el 2-0 ya en contra

08 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La imagen del Celta en Castellón volvió a quedarse muy distante de la de un equipo llamado a pelear por el ascenso. Los celestes no corrieron en la primera jornada, y tampoco lo hicieron en la segunda. Solo el pundonor con el 2-0 en contra les llevó a irse a por el partido pero con una larga lista de errores cometidos con anterioridad que le fueron imposibles de enmendar. A pesar de que se quiere echar la culpa a la falta de acoplamiento, once de los catorce jugadores que estuvieron ayer en el campo llevan un mes y medio juntos.

La posición de Trashorras

Uno de los motivos por los que el Celta no ha podido brillar todavía es porque su jugador de más calidad, Roberto Trashorras, no ha podido lucirse. Una prueba de que no ha convencido al técnico es que lo ha sustituido antes del final en los tres partidos oficiales disputados. Ayer apenas llegó a completar una hora de juego.

Pepe Murcia resolvió de nuevo la posición de Trashorras colocándolo como mediapunta. Ya había probado esta situación ante el Alicante en la Copa. El de Rábade se encuentra más cómodo cuanto más cerca esté del área contraria pero ayer no contó con la posesión necesaria como para intimidar al contrario. Su equipo tuvo muy poco el balón, y de ese modo la pelota no pasa por las botas del lucense. La pasada temporada ninguno de los técnicos del Celta fue capaz de encajar a Canobbio. Ahora parece que Pepe Murcia tampoco tiene la solución ideal para su mejor futbolista. Quizás si estuviese Oubiña la película sería otra, pero esa es una hipótesis que no parece manejable a corto plazo.

Endeblez defensiva

Una de las garantías que se le presuponía al Celta de esta temporada era la solidez en defensa, no tanto por la composición de su plantilla como por su nueva filosofía. Sin embargo, el equipo vigués está naufragando en esta parcela. Lleva tres goles encajados pero es que ayer el Castellón gozó de alguna clara oportunidad más en la que sus rematadores tuvieron demasiadas facilidades. El penalti, discutible o no, es evitable, mientras que el segundo gol y la vía que Arana encontró constantemente por el flanco izquierdo celeste fue inadmisible.

Los cambios, y la pegada

El Celta no ha logrado ningún gol en esta Liga, mientras que marcó una en la Copa ante un error garrafal del portero. Ayer tuvo ocasiones con el 2-0 en contra y la entrada de Ghilas y David Rodríguez al campo. No tuvo suerte, o no supo culminar en las ocasiones de las que dispuso. Le está faltando pegada y eso también juega en contra. Un tanto en esa fase en la que el Castellón parecía querer conservar el marcador, quizás hubiese abierto el panorama. El balance de ningún gol a favor, y tres en contra es el que le lleva a verse en los puestos finales de la tabla tras los dos primeros partidos del campeonato.

Un golpe a la ilusión

La pretemporada había despertado a una parte del celtismo con la esperanza de encontrarse un equipo que fuese muy distinto al de la pasada campaña. Sin embargo, el entrenador céltico no ha encontrado las mismas sensaciones que sus jugadores mostraron antes de empezar la competición. Ayer tras un largo discurso en el descanso, parece que quiso inculcarles un cambio de espíritu que no surtió efecto.

El próximo sábado visita el Nàstic Balaídos y las sensaciones de urgencia no son nada positivas para este grupo. Dos jornadas sin sumar ni un solo punto, pueden crear una ansiedad no deseada, y que ya el pasado año le costó al Celta verse en la lucha por eludir el descenso.