El Dépor y Riazor desafían al campeón

A. A.

VIGO

El técnico blanquiazul esconde sus cartas y trata de evitar a toda costa el pésimo inicio de la temporada pasada

31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Rubén de la Red, deslumbrante promesa blanca y de la selección española, reconocía esta semana su más absoluta ignorancia sobre aquel partido del 2 de noviembre de 1991 en que el Real Madrid ganó por última vez en Riazor. «Es que tenía solo 6 años», se excusaba azorado.

De la Red jugaba en el patio de casa bajo la estricta vigilancia de su madre cuando Hierro, Míchel y Butragueño cerraban un ciclo de tinieblas para Riazor. Marcelo, con 3 años, solo pensaba en el tránsito de la cuna a la camita; Casillas, que parece que lleva medio siglo en esto del fútbol, correteaba en los alevines con 10, y ese Raúl que 17 años más tarde se quedaría sin levantar la Eurocopa vería aquel duelo por la tele abandonado a la pubertad y los granos de sus 14 primaveras.

Apoyado en el firme báculo de la historia, el Dépor examina esta noche el segundo proyecto de Miguel Ángel Lotina con Europa y un camino menos espinoso que el de la campaña anterior en la mente de todos. Y lo hace ante el campeón de Liga, pero un campeón que no gana en A Coruña desde la temporada 1991-92, que no puntúa desde la 2002-03 y que ha marcado un solo gol en sus siete últimas visitas.

Riazor es un trago de sombra para el Real Madrid, y ese feudo maldito al que Roberto Carlos -y alguno más- hacía lo posible por no venir rozará el lleno esta noche para tratar de ponerle una zancadilla más al florido paseíllo blanco.

Barrera de prudencia

Lotina, que esconde cartas, futbolistas y hasta sistema de juego, protege a los suyos con una barrera de prudencia que no existirá para la afición blanquiazul. Riazor se ha habituado a comer merengue y vuelve a tener el mono. La lesión de Pablo Amo y la duda de Piscu ocasionan serias dificultades en defensa, que probablemente será de cuatro hombres y no de cinco por necesidades del guión.

Lotina sabe lo importante que es empezar la Liga con una victoria y si oculta sus bazas es con la esperanza de evitar un comienzo tan errático como el que se produjo la temporada pasada a raíz del descalabro en casa frente al recién ascendido Almería (0-3).

Seguro que el vasco intuye las orejas del lobo detrás de un arranque liguero que cruza al conjunto coruñés con el Villarreal y el Valencia, entre otros obstáculos. El planteamiento de esta noche ha de ser necesariamente valiente porque los puntos de casa, más que nunca, son una necesidad.

En cuanto al rival, las ridículas idas y venidas del brasileño Robinho -el gran ausente esta noche-, el humillante «no» de Cazorla y el fracaso estrepitoso en la política de fichajes de Calderón no han conseguido descentrar deportivamente al equipo madrileño, que llega a A Coruña tras su brillante remontada en el Supercopa frente al Valencia. Sneijder y Van der Vaart serán sus ausencias más destacadas.