La algas han adelantado su llegada a las playas. Las mareas vivas de la semana pasada y el tiempo otoñal contribuyen según los científicos consultados a que algunos de los arenales más emblemáticos de las Rías Baixas luzcan estos días un aspecto poco cautivador para los bañistas. «Normalmente las algas llegan en septiembre, pero en este otoño adelantado han aparecido antes», confirma Manuel García, un biólogo que trabaja para el Instituto de Investigaciones Mariñas y que asegura que la presencia de algas, lejos de ser simplemente el engorro que denuncian los bañistas en playas como las de O Morrazón, Panxón, Canido, o Alcabre, es fundamental para el ecosistema. «Forman parte de un ciclo natural de la playa por lo que no deben retirarse. Todos los organismos se nutren de ellas», apunta.
Lo mismo defiende Eduardo González, experto en conservación de dunas de la Asociación Fontaiñas, que asegura que en Vigo el Concello ha optado por la solución correcta: no retirarlas. «Lo único que se hace es acercarlas al mar, para facilitar que la marea se las lleve», explica, antes de advertir sobre los perjuicios que podría causar la limpieza de las algas. «Para empezar se pierde arena, y eso es importante en Vigo, donde algunas playas como Samil están perdiendo arena. Constatamos que al quitarlas con máquinas se pierde mucha arena. Y hemos comprobado que en los lugares en los que se dejaron ha aumentado la biodiversidad».
La disyuntiva de los gobiernos locales es así si se debe primar la conservación del medio ambiente o se ha de dar prioridad al turismo. En Nigrán el debate se ha planteado con posiciones muy enfrentadas en el Concello: mientras el gobierno socialista prefiere mantener las algas en la oposición del PP se mofan de esta decisión invitando al Ayuntamiento a crear un «reserva nicrariense de la pulga de mar». Los científicos, mientras, aluden a que el impacto de la retirada de algas existe, pero no es especialmente grave. «Lo mejor, y lo habitual, es que no se quiten. Pero cuando hay una cantidad grande entiendo que se quieran retirar. Hay que tener en cuenta que estas algas ya están desprendidas. Antes la gente la cogía para usarlas como abono», apunta Uxío Labarta, coordinador del Centro Superior de Investigaciones Científicas en Galicia (CSIC). De ahí que incluso los ecologistas se muestren comprensivos con una retirada que no defienden. «Si están en zona turística, hay poco que hacer. Es una cuestión de educar a la gente, porque lo mejor es dejarlas, eso está claro», concluye Alberto Gil, del colectivo ERVA.