Asesoría para todos los edificios salvo para el más caro

La Voz

VIGO

El complejo del Gaiás, en virtud del Plano sectorial Cidade da Cultura que la Xunta de Fraga aprobó el 29 de julio de 1999, iba a costar 108.182.178 euros, cuando, de acuerdo con el último cálculo oficial difundido por el bipartito, terminará absorbiendo 475,9 millones. Según aquel documento, su construcción requeriría 36 meses de trabajos y en estos momentos ya han transcurrido 90 desde que las obras comenzaron, a pesar de lo cual el grado de ejecución de estas se sitúa todavía en torno al 55%, 22 puntos por encima del nivel medido a 31 de diciembre del 2005 por el Consello de Contas. Y no se marcharán las máquinas de aquel monte a las afueras de Compostela cuando menos hasta el 2012.

Antes de eso, en el 2009, si la Xunta cumple su promesa, abrirán al público cuatro de los seis edificios que van a integrar el recinto: la Biblioteca Nacional de Galicia, el Arquivo Nacional de Galicia, el Museo da Historia y el Centro de Investigación do Patrimonio, donde también quedarán desplegados los servicios centrales. Los dos primeros dispondrán de una plantilla de funcionarios compuesta por 27 personas cuyos costes laborales detraerán del erario autonómico en torno a 900.000 euros por ejercicio.

Los cuatro, además, cuentan con sendos planes directores listos o bien a punto de ser finalizados, unos documentos a los cuales -sin profundizar en sus contenidos- la consellería suele apelar cuando se le pregunta acerca de lo que los visitantes podrán ver en el Gaiás. Un par de esos informes los elaboró el Consello da Cultura Galega, otro corre a cargo de la empresa Kultura y el cuarto lo desarrolla una comisión científica con representación del CSIC y de las universidades de la comunidad. La Xunta también ha recurrido a la contratación de asesores externos para definir la oferta del Centro de Arte Internacional (CAI) y de su apéndice el Museo de Nenos, el futuro de los cuales ha sido puesto en manos, respectivamente, de las compañías E-Cultura y Xabide.

Sin embargo, el departamento de Ánxela Bugallo ha roto la regla de beber de las fuentes de los consultores privados con una excepción: la del Escenario Obradoiro. Pese a tratarse, con amplia diferencia, del inmueble más caro del proyecto (82,5 millones), de precisar sus contenidos se está ocupando la propia consellería.