El Val Miñor se rinde a los petroglifos

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Que, según el diccionario de la Real Academia, es lo que viene a ser un petroglifo. El caso es que las concejalías de Turismo y Deportes de Baiona y Nigrán parecen haberse puesto de acuerdo para invitar a propios y forasteros a recorrer estos pequeños retazos de historia.

En un intento de demostrar que hay vida veraniega más allá del sol, la playa y el terraceo, Jesús Vázquez Almuíña, Efrén Juanes y sus respectivos equipos, están empeñados en que la descubramos. Lo curioso es que coincidan en las alternativas. Ni en uno ni en el otro municipio serán estas las primeras rutas petroglíficas. De hecho, repiten a petición del público.

Y no hay disculpa para no sumarse a alguna de las dos. De hecho hasta en eso parecen haberse puesto de acuerdo y complementarse. Mientras las caminatas baionesas se desarrollan de día, las de Nigrán salen de noche. Dicen los que saben de esto que la visión a la luz de la luna (y de las linternas) tiene un plus.

Las personas que quieran sumarse a ésta última no tienen más que plantarse mañana, a las 22.30 horas, en la oficina de turismo Dunas de Gaifar, pertrechados con ropa y calzado adecuados y una linterna. Además de los petroglifos el recorrido incluye el faro de Meda y el monumento a la Marina.

Los que prefieran la contemplación diurna tendrán que esperar hasta el domingo. En ese caso la salida, prevista para las diez de la mañana, se hará desde la oficina de turismo baionesa. La marcha estará dirigida por Montañeros Celtas. Lo que no varia es lo de la ropa y el calzado apropiados si no se quiere terminar con los pies en la uvi. Pues eso.

El que bien a su pesar ha terminado con los pies (y el resto del cuerpo) en el hospital, es Xulio Calviño. Nada grave, pero lo suficientemente molesto como para fastidiarle las vacaciones. ¿Recuerdan cómo acabó Óscar Pereiro su participación en el Tour? Por los suelos. Bueno pues así remató también el último paseo en bicicleta del concejal de Tráfico.

Como cada fin de semana que el tiempo y sus obligaciones políticas se lo permiten Xulio se subió a la bici -«es una de mis mayores aficiones», dice- y salió a pedalear por los alrededores de Coruxo. Enfilaban (le acompañaba un amigo) la cuesta que une las carreteras vieja y nueva a la altura de Saiáns cuando una gravilla traicionera le hizo perder el control de su bicicleta y dio con sus huesos en el suelo.

A primera vista, además del dolor que se supone en este tipo de accidentes, nada más allá de unos raspones en las manos. Volvió a subirse a la bici y continuaron ruta. Lo malo llegó dos horas después. El dolor empezó a subir de intensidad y lo que aparentemente no había sido nada, se convirtió en una fractura de radio según confirmaron las correspondientes placas.

Todavía no sabe si el inmovilizado que luce será suficiente o si tendrá que pasar por quirófano, pero lo que más le duele «es no poder disfrutar de mi nieto Pablo, que es mi locura». Lo cierto es que no es el primer percance que tiene Calviño con su bici. Hace un par de años le golpeó un coche por detrás y acabó con la quinta lumbar rota. Y también en vacaciones. Moraleja...

En Salvaterra no ha habido tregua para lo lúdico este fin de semana. Y todo con el omnipresente Miño como disculpa. El concurso de pintura, por ejemplo, reunió a 30 concursantes. Los mejores trabajos los firmaron Marcos Blanco y Gonzalo Alonso, en la categoría de adultos, y los hermanos José Ángel y Eva María García González, en niños.

Con todo, fue el concurso de fotografía el que tuvo más adeptos. En esta disciplina el jurado decidió premiar a Agustín Abreu y Macarena González. Felicidades.