La cantera está garantizada en la saga artística de los Estévez

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

La buena nota, claro y en sentido literal. Un año más, y van doce, el galeno Julio Estévez y su mujer, Carmen Salgueiro, reunieron en su particular paraíso de Baíña a un grupo de amigos para asistir a lo que ha bautizado como Concierto de Jóvenes Intérpretes y, a renglón seguido, compartir animada conversación hasta altas horas de la madrugada.

Las artistas con mayúsculas de la casa en el apartado musical son Begoña y Julia (o Julia y Begoña, que tanto monta), pero el pasado sábado quedó claro que la cantera llega pisando fuerte. En un guiño cariñoso incluyeron en el programa a Alexandre Martínez Estévez como artista invitado. El nieto del anfitrión, que cursa primero de Grado Elemental en el conservatorio, demostró que lo suyo es la percusión.

Ojo con el pequeño Alexandre porque es un todoterreno, que lo mismo se marca un solo de batería, que ejerce de jefe de sala con inusitada profesionalidad a hora de los postres o de avezado pirotécnico bajo supervisión paterna a la de los fuegos artificiales.

Y ojo con el patriarca del clan familiar que, echando mano de esa ironía que tan bien domina, prometió dejar a la concurrencia boquiabierta el próximo año con sus virtuosismo. Para que aquélla viera que la cosa iba en serio, tocó unas cuantas notas al piano. «Es todo lo que he podido aprender desde abril en mi clase semanal de música», explicó.

Claro que las protagonistas indiscutibles de la velada musical fueron Begoña (soprano) y Julia (flauta), acompañadas por Mario Rosado (piano), Paula Santos (viola) y Javier Gómez (chelo). Las citas profesionales más inmediatas de ambas en España serán en el Kursaal de San Sebastián y en el Festival de Perelada, respectivamente.

Cuando remataron las notas musicales empezó la segunda parte del programa, en la que manda la conversación distentida. Sobre lo divino y lo humano (política incluida) debatieron hasta las tantas bajo la batuta de doctor, entre otros, Alberto Gago, Eduardo Martul, Mercedes Castro, Luis Espada, Juan Vieites, Xerardo Estévez... Todos ellos quedaron conjurados para volver a encontrarse en el mismo escenario y en la misma compañía el próximo año. Comprensible.

Decía un monseñor (Alberto Cuevas) en estas mismas páginas hace unos días que los amoriños primeros son muy malos de olvidar. Por lo que se ve, la afirmación también vale para las eminencias. Por eso el cardenal Carlos Amigo no olvida sus años de juventud en el valle del Tea, y por eso cada verano reparte sus días de asueto entre Ponteareas, Sabarís y Mondariz.

En el municipio más pequeño de España oficia simpre una misa para los agüistas en la rehabilitada capilla del Carmen. Volvió a hacerlo el pasado fin de semana y en la homilía recordó sus andanzas juveniles por la comarca. Dichas andanzas incluían jornadas interminables de sol y agua en Playa América. Ahora sigue sin perdonar el chapuzón, pero lo hace muy temprano.

Un fin de semana como el pasado puede dar para mucho. Por ejemplo a la periodista extremeña le dio para descansar en la península de Monte Real en compañía de Nilo Manrique y sus hijos. Isabel, poco amiga de las aglomeraciones, se mostró encantada con el tiempo regulín que hace estos días porque así, dijo, no está todo de bote en bote.

Además de mucho descanso y buena comida, la familia Gemio-Manrique aprovechó para hacer pequeñas excursiones, algunas tan cercanas como al interior de la recientemente restaurada torre del Príncipe del parador de Baiona.