«Vigo nos ha gustado, y volveremos»

Mercedes García

VIGO

¿Qué impresión se llevan de la ciudad los cruceristas? Ayer hizo una nueva escala el mayor trasatlántico del mundo, el «Independence of the seas», y a los pasajeros les llamó la atención ¡la limpieza de las calles!

25 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Ayer atracó de nuevo en el puerto de Vigo el buque de crucero más grande del mundo, el Independence of the Seas. El bicho tiene capacidad para 4.370 pasajeros, más una tripulación de 1.360 personas, que se dicen pronto. Verlos pasear por las calles de la ciudad es harina de otro costal. Todos con sus cámaras en mano y de tienda en tienda. Ahora, con el centro comercial A Laxe, no tienen más que bajar del barco y zambullirse en el consumismo al que se entregan los turistas. Y es que claro, si un detalle por aquí, un recuerdo de la ciudad por allí... Aunque también hay que decir que los pasajeros del crucero aspiran alto porque la tienda más frecuentada era la joyería de la planta baja. Ni uno solo pasaba sin al menos mirar el escaparate. Y las dependientas corrían de un lado a otro, sin parar ni para respirar. Eso sí, donde si todos entraban y compraban era en la tienda de golosinas, tanto mayores como pequeños caían en la tentación de los dulces. «Compran de todo pero lo que más estoy vendiendo son las golosinas de chocolate», afirma la dependienta de Golosinas Meloso.

Si el centro comercial estaba a tope, qué decir del mercado de A Pedra en el que se concentraban gran parte de visitantes. Las terrazas de las marisquerías no tenían sitio ni para una mosca y las tiendas de recuerdos no veían tanta gente junta desde la última vez que pasó un crucero por la ciudad, que por otro lado, no fue hace mucho. Incluso, el Independence of the seas visitó la ciudad recientemente.

Guiris de tez blanca y el pelo claro hablando en inglés aparecían cada dos pasos para terror de los españoles que no controlan demasiado el idioma, que no son pocos. Pero bueno, a la hora de cobrar el entendimiento es mutuo. Entre libras y euros la diferencia es sustancial y tal y como está la vida, lo mejor es aprovechar la ocasión para llevarse de todo. «Hemos ido primero a tomar algo pero ahora quiero aprovechar para comprar algunas cosas para mi», explica una pasajera del barco procedente de Inglaterra. Las bolsas que llevaba en las manos eran siete como mínimo.

Uno de los aspectos más curiosos que llamó la atención de todos los pasajeros entrevistados es la limpieza de la ciudad y sus calles. Algo en lo que probablemente no coincidirían si hablasen con algún vigués. «Me gusta la ciudad y me encanta lo limpio que está todo», dice la inglesa Ousilind. Sí le darían la razón los habitantes de la ciudad a visitantes que, como la señora María Bollt, destaca la cantidad de cuestas que tiene Vigo. «No pude ir con mi familia porque hay tantas cuestas que me tuve que quedar aquí», aclara.

En general, la impresión que se llevan los pasajeros, tanto si han estado en otras ocasiones como si era la primera visita, es muy buena. A todos les parece una ciudad muy bonita. «Nos ha gustado, y volveremos», dice el matrimonio Gibson, de Escocia. Y como ellos, los demás, pero piden más tiempo en la ciudad.