Ya no saben qué inventar para atraer al turismo. En Nigrán, por ejemplo, han montado una huelga de basuras. Mientras los contenedores desbordan detritus, no podemos sino felicitar a ese Consistorio por la oportunidad de este paro. Porque una huelga de basuras, bien analizada, es un rasgo de distinción que, sin duda, sabrán apreciar nuestros visitantes.
La basura, aunque huela, es un signo de prosperidad. Así, son los países más ricos los que más desperdicios producen, mientras que los pobres se ven obligados a reciclarlo todo. Salvo algunos ciudadanos afortunados, que por darse aires de Primer Mundo viven en los mismos vertederos, la mayoría de la población de estos estados vive sin apenas producir basura, al punto de que algunos ni siquiera conocen este concepto, pues lo aprovechan todo.
La basura es un indicador de riqueza, como puede también observarse a la puerta misma de nuestras casas. Mientras los vecinos jóvenes bajan al contenedor con grandes bolsas llenas de porquería, la viejecilla del quinto lleva siempre una bolsa minúscula. Y es que solo las personas de alto poder adquisitivo pueden permitirse una buena producción de desperdicios y bajar presumiendo con esos sacos gigantes que son la envidia de toda la parroquia.
El ejemplo funciona incluso a escala sideral. Arthur C. Clarke, autor de 2001: Una odisea espacial , decía que la mejor forma de identificar un planeta con una sociedad tecnológicamente avanzada era observar si contaba con un cinturón de basura en órbita. La Tierra ha ingresado ya en este selecto club y presume de un hermoso cinturón de chatarra espacial. Desde algún lugar del cosmos, alguien aplica sus ojos compuestos a un telescopio y observa nuestro mundo y su aspecto de quincallería de barriada chabolista.
La basura es un rasgo de prosperidad. Y por eso en Nigrán deben estar los turistas encantados, con esas montañas de desperdicios comidos por las moscas. Muchos de estos visitantes están ya haciéndose fotos con los contenedores, para dar luego envidia a su regreso. Y algún empresario avispado del municipio debería sacar una colección de postales con la basura y el lema: «Nigrán: Sabe a mar».
En definitiva, asistimos a otra gran iniciativa turística que hará las delicias de nuestros amables visitantes. No nos queda más que felicitar al ilustre Consistorio de Nigrán por la oportunidad de esta huelga que tanto bien va a hacer a tanta gente.