«Toco cada día hasta que tengo el dinero suficiente para comer»

Xulio Vázquez

VIGO

Hay quienes califican al acordeón como el piano de los pobres. Pero para alguno es su único instrumento para poder comer, como le sucede al rumano Cornelo Cornelo (54 años). Quizá por ello lo cuida como si tuviese un tesoro y no le importa demasiado que ya sea muy viejo con tal de que pueda arrancarle cada día algunas melodías por las calles de Vigo. Es un acordeonista callejero. Así se gana la vida o como él dice «voy viviendo». -¿Dónde aprendió a tocarlo? -Aprendí a tocarlo en Rumanía. Soy de Bucarest y en mi tierra gusta mucho la música, hay mucho gusto por las canciones y por los bailes. -¿Actuó con alguna orquesta? -Nunca. Siempre fui a mi aire, ofreciendo la música que interpreto. -¿Qué tipo de música? -Música de todo tipo, las melodías que se me van ocurriendo, pero sobre todo son piezas musicales tradicionales de mi país y románticas. -¿Por qué vino para Vigo? -Porque en los cafés de Bucarest ganaba muy poco dinero. -¿Y aquí? -Tampoco es que gane mucho porque no paso de los 15 o 20 euros al día. La gente me da como propina algunos céntimos. De todos modos siempre será más de lo que me daban en Rumanía. -¿Cuánto le costó el acordeón? -Ni me acuerdo. Es el primero que he tenido y espero que aún me dure muchos años más porque no puedo permitirme el lujo de comprar otro. Son muy caros. El mío ya es muy viejo, pero no tengo otro. -¿En qué calles suele actuar? -Sobre todo en Príncipe y también en las terrazas del puerto. Lo único que hago es ofrecer mi música a la gente para darle un poco de alegría. -¿Le dedica muchas horas? -Toco cada día hasta que tengo el dinero suficiente para comer.