Planes sin fecha de caducidad

VIGO

El emblemático castillo guardés de Santa Cruz se convirte en un bosque mientras expira su proyecto de recuperación

22 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los macro proyectos presentados durante la última década en la comarca de O Baixo Miño, (a excepción del puente internacional de Tomiño) están vivos. Al menos según las pautas biológicas que se les atribuye a este tipo de seres. Los planes nacen, crecen y se reproducen. Algunos mueren incluso al parir, como la estación de autobuses de A Guarda, pendiente de recibir al «pasajero uno» para celebrar su primer aniversario. Posiblemente esta deshabituación a ver realidades conlleva por otra parte que, cuando uno se concreta como la estación depuradora de aguas residuales del Louro, aún no se haya podido prever cómo va a servir.

Los brotes de este fenómeno salpican a todos los municipios de la zona y a casi todos los sectores, aunque la palma se la lleva el de transportes y el de suelo. Ahora le toca a Cultura, que barajaba los mismos plazos que años ha se anunciaron a bombo y platillo para los polígonos empresariales o la vía de alta capacidad. Todo iba a estar listo para el 2008. En el apartado de infraestructuras y polígonos se esgrimen razones de peso para su dilatación en el tiempo, como la mejora de los proyectos y, en todo caso, como señaló la conselleira de Vivenda recientemente en Tomiño, no han tenido mayor repercusión, «porque desde que el bipartito está en el Gobierno ninguna empresa se ha ido a Portugal por falta de suelo empresarial».

El departamento de Cultura podría haberse contagiado ya que debería estar a punto de rematar las obras del centro de interpretación de las fortalezas transfronterizas. Ánxela Bugallo así lo anunció en el 2006, avanzando que el centro del Castillo de Santa Cruz «servirá como punto de inicio para el recorrido por los cinco sistemas que corresponden a este conjunto único que hacemos entre el Norte de Portugal y Galicia, con las fortalezas transfronterizas».

Así las cosas, lo más aconsejable para quien quiera adentrarse en el conocimiento de esta ruta, para la que aún antes, en el 2003, se anunció con la misma pompa la primera fase del proyecto, presupuestado en 2,3 millones de euros, se sirva, «como punto de inicio», de cualquiera de las otras fortalezas que sí han disfrutado de la rehabilitación, desde Monçao a Caminha, pasando por la de Salvaterra. También valen las de Tomiño (la de San Lourenzo o el Forte dos Medos), donde ya se han hecho los deberes y con nota.

El Castillo de Santa Cruz es aún menos visitable que entonces, porque la ausencia de intervención ha permitido que la maleza haya acampado a sus anchas y transformado el recinto, que supuestamente alberga especies arbóreas únicas en Galicia y una vasta cantidad de singulares magnolios, en un auténtico bosque.

Aún así quedan seis largos meses hasta fin de año y, por el Concello, que acaba de firmar una segunda adenda, por valor de 480.000 euros, para el plan de recuperación del fortín en el que se escribió un capítulo crucial de la villa, que no quede.