El Concello de Baiona trabaja a marchas forzadas en la transformación de la Ribeira mientras los vecinos ven preocupados cómo cambia la postal más típica de la villa
21 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La Ribeira parecía ayer más una terminal de maquinaria pesada que una playa. Los operarios emplearon durante toda la tarde media docena de palas y de camiones para distribuir las toneladas de arena transportadas desde el fondo del río Miño. Y los vecinos y visitantes contemplaron estupefactos cómo poco a poco van tiñéndose de oscuro esos arenales blanquecinos que siempre contrastaron con la piedra envejecida de la fortaleza de Monterreal.
La imagen más típica de la villa turística, la que está reproducida en la mayor parte de las postales que cada año envían cientos de turistas, está cambiando de la noche a la mañana. En las calles de Baiona se oyen comentarios de todo tipo, pero ninguno en favor de las transformación que está experimentando el arenal en el que cada año se representa la Arribada de la Pinta y que todos los veranos acoge a miles de bañistas atraídos por su cercanía con el centro urbano y la tranquilidad de sus aguas. El Ayuntamiento pide calma y paciencia porque la arena se aclarará y además a última hora de la tarde de ayer comenzaron a taparla con la original.
Los vecinos no acaban de creérselo y observan con mucha preocupación en lo que se está convirtiendo aquella playa de arena blanca.