La concentración añadida de Toni

VIGO

El interior celeste participó en cuatro de los cinco goles que el juvenil marcó en la Copa y espera ansioso el partido decisivo ante el Barça examinándose de Selectividad

21 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Se revuelve entre papeles con menos destreza que en el césped. Toni Rodríguez (A Coruña, 1990) se ha convertido en el auténtico artífice del éxito copero del juvenil celeste. Su gol en A Madroa firma la corta ventaja que se llevarán al Mini Estadi, campo que conoce perfectamente. Otro tanto suyo había dejado en la cuneta al Valladolid en octavos y dos asistencias de su zurda estilada remataron en las redes del Zaragoza para superar los cuartos.

El encuentro de mañana le ronda continuamente la cabeza. No todos los días se tiene al alcance de la mano estar en una final de Copa. «La pena fue no haberlos matado aquí porque tuvimos muchas ocasiones». Ese sabor agridulce de un resultado que se antoja corto no resta ni un ápice a su optimismo. «Vale que pudimos meter más goles pero no olvidemos que ganamos nosotros y vamos a ponérselo muy difícil». Quizá, por tantas emociones fuertes, le costó concentrarse en los libros.

Y es que el partido de vuelta ante el Barça no es su única prueba. Antes, Toni, al igual que miles de gallegos, despachó lo mejor que pudo la selectividad. «Estudiaba cuando podía, también en los viajes y las concentraciones, cuando me cansaba de perder al póker, que soy un desastre».

Si los números le acompañan, comenzará el próximo curso la carrera de Farmacia, siguiendo los pasos de su madre. «La trayectoria de un futbolista es muy corta y yo quiero estar preparado el día de mañana , es algo que me han inculcado en mi casa», dice mientras recoloca los apuntes en la mesa. Acaba de afrontar los últimos exámenes y ahora solo piensa en el Barça.

Pasado blaugrana

Toni empezó a jugar al balón en el Ural, el equipo de su barrio, y allí fue seleccionado por el Deportivo para un torneo en Brunete. El Barça se fijó en sus habilidades y se lo llevó con doce años a la Masía. Lendoiro se puso como un loco. «El Dépor se lo tomó muy mal, no entendió que era una oportunidad para mí, pero acerté al irme».

En Barcelona trabó amistad con los que ahora son sus rivales. «Enfrentarme a ellos es algo muy especial porque fueron mis compañeros durante cuatro años, con Iago Falqué hablo todas las semanas». De hecho, hace solo unas horas que han vuelto a retarse.