El nuevo sindicato de alcaldes

La Voz

VIGO

Regidores socialistas encabezan el enfado municipal contra la falta de atención que achacan sobre todo a Política Territorial

01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El primero en manifestar su enfado, su gran enfado hacia la Xunta bipartita fue el histórico alcalde de Redondela, el socialista Xaime Rey. El regidor hizo constar en cuanto pudo su malestar personal con la falta de atención que a su juicio dedicaba a su villa la conselleira de Política Territorial, María José Caride. Él, tras anunciar que este sería su último mandato como alcalde, fue el primero de los que comenzaron a lamentarse reiteradamente ante dirigentes del PSOE sobre la falta de sensibilidad que entendían mostraba la Consellería de las obras públicas hacia las peticiones y necesidades de los municipios, justamente además cuando se encaraban las pasadas elecciones locales.

Lo que en principio se entendió como un enfado puntual y personal, cobró cuerpo ya de una manera sorprendente en la primera reunión del comité nacional del PSdeG tras las elecciones autonómicas, cuando en lugar de festejar el acceso al poder y la jubilación de gallega de Manuel Fraga, se hizo público masivamente el enfado de los regidores de municipios medios y pequeños por no ser atendidos en la confección de la nueva estructura de poder y en sus iniciales reivindicaciones a los nuevos mandatarios autonómicos. Pensaban que con un gobierno, al menos en su mitad del mismo color que el suyo, sus proyectos se levantarían con más rapidez y complicidad que lo que lo habían logrado durante los 16 años anteriores con el PP.

Reactivación

Desde entonces, las quejas se han ido formulando de manera puntual y sin orquestar, salvo en casos en los que la parte a criticar del Gobierno estaba del lado del BNG: incendios forestales, ayudas a los dependientes, galescolas, normas do hábitat... Pero ahora, cuando el momento de las elecciones se acerca y el congreso gallego del partido también, crecen las reuniones y los cónclaves de diversos sectores del partido de la rosa en la provincia de Pontevedra, en especial, para cuando menos pulsar fuerzas y ver hasta dónde se puede llegar con sus quejas.

Los emergentes

El lanzamiento inminente de María José Caride a la cima de la próxima ejecutiva del PSdeG, ha sentado mal a esos alcaldes visiblemente disconformes, a pesar de que saben de sobra que ella es uno de los pilares en los que más confía el presidente de la Xunta de entre los que conforman su Gobierno. Los reparos surgen primero porque su antigüedad en el partido se limita a un año y a casi nulas participaciones orgánicas y de trabajo electoral desde que está en la Xunta, y segundo porque la culpan de ser la conselleira menos receptiva al poder municipal.

Situaciones como esas y ver además como otros recién llegados al partido como los regidores de O Grove o Silleda están nominados para ascender por la vía rápida, han propiciado que varios alcaldes socialistas de la provincia de Pontevedra se hayan apuntado a lo de dar caña interna y soterradamente a Emilio Pérez Touriño apoyando la enmienda que quita a su líder la potestad de designar a sus barones provinciales, para que en su lugar sea la militancia con su propio voto la que decida. Los que conocen la confluencia de intereses y mal humor de ese grupo de munícipes del PSdeG, coinciden en calificarlos como la nueva versión del sindicato de alcaldes que en su día capitaneó en el PP el ex alcalde de O Porriño, José Manuel Barros. Claro que a los socialistas para tener tanto peso, les haría falta quedar unas cuantas cientos de veces a comer y sobre todo conquistar la Diputación provincial.