El ghanés, que apuntaba al once, protagoniza otro episodio al quedarse dormido y llegar 40 minutos tarde al entrenamiento
17 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Quincy Owusu otra vez. El ghanés de nuevo cuño, volvió a protagonizar otro acto más de indisciplina al quedarse dormido y llegar 40 minutos tarde al entrenamiento del viernes. Con la sesión a punto de finalizar el futbolista apenas pudo dar unas cuantas vueltas al campo de A Madroa antes de retirarse.
La ausencia no pasaría de despiste si Quincy no tuviera un expediente abierto por el club por idéntica falta el pasado 25 de abril, cuando se ausentó del entrenamiento sin avisar, no dando señales de vida hasta esa misma jornada por la tarde. Previamente, a la conclusión de la Copa de África tardó cinco días en llegar, integrándose en la disciplina del equipo más tarde que la estrella ghanesa, Essien, que llegó al Chelsea un día antes o que Eto?o al Barcelona.
Poco después de llegar Antonio López le acusó de no estar implicado y le puso la cruz. Con el dimitido técnico cordobés apenas entró en juego e incluso se convirtió en un clásico en las ausencias en la convocatoria. La situación parecía no importarle demasiado y en más de una ocasión había apuntando en el vestuario que ya tenía equipo para la próxima temporada. Con pasaporte para competición europea incluido.
Cambio
Con la llegada de Alejandro Menéndez la situación parecía haber cambiado para el ghanés. El asturiano manifestó a su llegada que todos partían de cero y le aplicó el cuento a Quincy. En un equipo con problemas perpetuos en la banda izquierda, Owusu podría regresar a la demarcación después de dos meses y medio lejos del once.
Ahora parece más difícil, aunque el cuarto entrenador del año lejos de hacer leña, poco menos que le ha exculpado. «Parece ser que se ha dormido, no hay más, pero como es Quincy se levantan expectativas. Si hubiese sido Esteban seguro que a ninguno nos habría llamado la atención», manifestó mientras apuntaba al cambio de hora (la sesión se adelantó en 30 minutos con respecto al horario habitual para que toda la plantilla pudiese asistir al sepelio de Genaro Borrás),como posible causa de su retraso. Incluso no llegó a confirmar si el percance le restaba puntos para aparecer hoy en la convocatoria: «Lo más importante es el grupo y no por una persona debemos perder la mirada de lo que es el beneficio del grupo. Quincy es una más».
Esta mañana no puede despistarse si todavía alberga opciones de vestir la casaca celeste antes de que finalice la cesión del Spartak de Moscú el 30 de junio. Cuando llegó a Vigo desde el conjunto ruso ya venía acompañado de su fama de díscolo, tanto en el Arsenal como en el Ajax, dos grandes que le dejaron marchar en edad de formación. Del Celta tampoco saldrá por la puerta principal.