«En mi próximo espectáculo le voy a dar 'caña' a la izquierda»

VIGO

El actor italiano vuelve a Vigo con su monólogo sobre los monoteísmos con el que pretende que la gente pierda la fe

13 may 2008 . Actualizado a las 11:52 h.

La provocación va siempre unida al nombre de Leo Bassi, actor cómico o bufón, como él prefiere que le llamen, italiano aunque nacido en Nueva York en 1952, procedente de una estirpe circense que debutó a los 7 años bajo una carpa. Bassi ha actuado en numerosas ocasiones en Galicia, con la que se siente muy conectado «de una forma profunda y espiritual» y hoy volverá a hacerlo en Vigo con una representación de su obra La revelación , con la que ya estuvo hace dos años en universidad. La actuación forma parte de los actos organizados por la Asociación Amigos da República dentro de las III Xornadas Republicanas, tras ofrecer ayer una conferencia en la que habló del papel del bufón en la sociedad.

-¿Cuál es el su papel actual?

-Siempre ha sido el de una voz laica. En el medievo eran los consejeros del Rey. Relativizaban las cosas utilizando el humor como arma crítica.

-Ahora el poder tiene más cerca a los obispos que a los bufones, ¿no?

-Sí. La lucha de los bufones contra la iglesia católica es una constante en la historia europea.

-Con «La revelación» ha estado en 9 países. Ha sido vista por más de 120.000 personas ¿Las reacciones han sido tan violentas como en España?

-Es la obra más profunda y más polémica que he hecho y sólo en España he encontrado problemas. Ni en Roma me ha pasado. A algunas personas no les ha gustado el espectáculo pero no se han manifestado. Creo que es porque en Italia la iglesia católica está muy segura de sí misma y no piensan que un cómico la pueda hacer temblar. En España hay gente que piensa que uno no puede ser español sin ser católico. Nunca pensé encontrarme con tanta agresividad. Llegar a la violencia física me parece inaceptable en una democracia. He recibido amenazas de muerte, hay grupos de la Falange que han atacado al público y hace 15 días en Utrera hubo que desalojar el teatro por un aviso de bomba. El espectáculo es respetuoso y tranquilo. Puedo incluso decir que hasta los niños de 8 años pueden venir a verlo porque no hay nada vulgar.

-¿Ha conseguido que los creyentes vayan a verle?

-Muy pocos creyentes fundamentalistas vienen. Todos los que están en contra de la obra no la han visto, pero he tenido también entre el público a cristianos de la teología de la liberación contrarios a Conferencia Episcopal, que son muchos. Hay quien viene a charlar conmigo después de la obra. Los verdaderos cristianos pueden dialogar sin alterarse.

-¿Sigue preguntando al final quién ha perdido la fe a lo largo de la obra?

-Sí. Lo que pretendo es que la gente pierda la fe durante el espectáculo. Para ello les doy toda clase de razones y argumentos para vivir sin la presencia de Dios. Lo pregunto en clave humorística y muchos se prestan al juego. De los 120.000 que me han visto, por lo menos diez han perdido la fe y otros han salido con muchas dudas. Algo es algo.

-¿La función cambia mucho en el día a día?

-Depende del país. El jueves, por ejemplo, estaré en Austria, y las referencias cambian. Hago el espectáculo en cinco idiomas diferentes. Es un desafío que creo que pocos se pueden permitir.

-¿Cuál es su lugar de residencia?

-Antes vivía en Milán y desde hace 12 años resido entre Madrid y Mallorca. Pago mis impuestos en España. Por eso, la semana que viene participaré en una manifestación contra la cruz en la casilla de la iglesia católica en la declaración de la Renta y a favor de que pongan una para el Estado, porque si eliges marcar la opción para las oenegés es lo mismo, ya que la mayoría son de la Iglesia.

-¿A quién le va a dar «caña» en su próximo espectáculo?

-A la izquierda. Lo que he visto en estos dos años con La revelación es que la derecha tiene muy claros sus valores y su manera de pensar y lo defiende con fuerza. La izquierda no se sabe lo qué es. Todo es como un centro que no sabe a dónde va. La obra se llama Utopía y la estrenaré en octubre en Sevilla.