¡Que pare también Barcelona!

VIGO

Tarde de lluvia incesante fuera y temporal en ciernes dentro de una de las naves de Draka Cables de Mos donde, pasadas las siete de la tarde, cerca de un centenar de trabajadores se dan cita para acordar medidas de movilización contra el cierre de su empresa.

Sobre unos palés, los sindicalistas del comité de empresa piden opinión a los trabajadores para convocar una jornada de huelga. «Una jornada, ¿y eso para que sirve?», replica alguien desde las últimas filas.

Los representantes sindicales explicaron a los asistentes que por delante queda un duro trabajo de protesta y concienciación social y política sobre el grave problema que supone dejar a cien familias sin un salario.

Puestos a dar ideas sobre el tipo de protesta, algunos trabajadores apuntaron sugerencias como, por ejemplo, pedir la solidaridad de los compañeros del centro de producción de Draka Cables en Barcelona. «Sí, ¿y que hicimos nosotros cuando ellos tuvieron problemas? Nada de nada», reconocía uno de los asistentes a la asamblea.

Pese a todo, la idea fue tenida en cuenta y los representantes sindicales acordaron ponerse en contacto con sus colegas catalanes para intentar sensibilizarles con el problema de la planta de Mos. «No pedimos que hagan una huelga, bastaría con que pararan una hora en solidaridad con este centro», sugirió un trabajador.

Solicitar entrevistas con responsables laborales y políticos, o salir a la calle a hacer evidente el problema ante los ciudadanos fueron otras de las propuestas presentadas por la plantilla. «Yo he sufrido muchos cortes de tráfico en la Plaza de España sin saber por qué, ahora nos toca a nosotros», argumentaba una trabajadora.

Los sindicalistas acordaron volver a convocar a los asistentes la próxima semana, tras la reunión que tienen previsto mantener con los representantes de la empresa. «Igual nos dicen que todo ha sido un error y que no hay ningún problema y tenemos que desconvocar la huelga», afirmó uno de los sindicalistas desde el improvisado estrado.