«Chámome Palmira, teño 106 anos e hoxe é o meu aniversario». La decana de todas las fiestas de Caldelas de Tui actuó ayer como pregonera y anfitriona de la suya. Los preparativos -«porque me puxeron como unha novia»- la obligaron a madrugar. Cuando su familia llegó, a las nueve de la mañana, ella los sorprendió una vez más. Llevaba ya dos horas a pie, «para que me dese tempo a arreglarme, almorzar e a varrer toda a calle». También eligió personalmente la vestimenta apropiada. «Unha chaqueta que me regalou a miña neta, un chal, as zapatillas novas e a medalla que me deu o meu home hai moitos anos».
A las diez en punto y como un pincel, se plantó en medio de su calle para anunciar el comienzo de la fiesta e inaugurar una jornada con la agenda propia de una celebridad. Palmira se convirtió en una estrella mediática al conceder hasta cinco entrevistas en una hora, con un derroche de naturalidad y simpatía que cautivó a cámaras y micrófonos. Las dos visitas más «oficiales» también fueron madrugadoras. El regidor, acompañado de la edila de Servicios Sociales, fue de los primeros en felicitar a su veterana vecina y cumplir con lo prometido: además de un ramo y la preceptiva tarta, el regidor se presentó con una nevera nueva.
El párroco llegó más tarde con los pasteles, pero Palmira le hizo volver porque le recibió con un «¿dónde está mi legón?». El sacerdote bromeó con el tema el año anterior y ella no dudó en reclamárselo ni él en ir a comprarlo.
Durante toda la mañana, Palmira apagó varias veces las velas, fuera y delante de focos y cámaras, arropada por toda la familia, que se deshizo en mimos. «É como a festa da Rocha», reía pletórica la protagonista. Como colofón, el momento más esperado: 106 bombas de palenque.