Del celeste al verde esperanza

VIGO

La hinchada viguesa cantó la Rianxeira antes de un derbi que vivió con pasión una afición local que ya cree en la salvación

06 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El derbi empezó celeste, con las calles del centro de Ferrol teñidas por camisetas del Celta, y terminó verde esperanza, con el público de A Malata volcado con un equipo que tiene la salvación encarrilada.

El derbi amaneció temprano en Vigo, porque la mayoría de las excursiones permitían pasar el día en Ferrol. El ambiente en la calle fue fabuloso desde media mañana, con los bares y las terrazas del barrio histórico de A Madalena tomadas por futboleros. Al final, fueron algo más de dos mil los seguidores celtistas en A Malata, que vivió una entrada similar a la mejor de la temporada hasta el momento, con la llegada del Sporting.

Desde hace tiempo, el Racing-Celta reedita un ambiente de concordia entre aficiones y no se produjeron incidentes. Los alcaldes de Ferrol y Vigo y las directivas de ambos equipos se reunieron para comer en el restaurante O Parrulo, en un acto insólito en los encuentros en A Malata. Solo la llegada del Atlético de Jesús Gil a principios de la década había sentado un precedente similar.

Hora y media antes del comienzo del partido, la zona de A Malata ya era un hervidero, sobre todo de seguidores celestes, porque los racinguistas retrasaron el camino al campo para disfrutar de un día no ya primaveral, sino veraniego.

Poco antes del partido, por megafonía sonaron el popular Ferrol, donde yo nací , y la Rianxeira . Desde la grada de fondo gol norte se gritó con caiño sincero «Racing, Racing» y el ambientillo se fue contagiando por el resto del estadio.

A pie de campo, mientras los equipos calentaba, se formó una tertulia a la que se añadió en marcha el presidente del Celta, Carlos Mouriño, llegado a última hora desde México.

Pero lo importante estaba por llegar. La hinchada local se vino arriba con el gol de Chema Mato, la visitante tuvo su momento con el tanto en dos tiempos de Rosada, y por la grada se dejaban ver entrenadores a la espera de ofertas, como Alberto Argibay o el ferrolano Manolo García.

A medida que avanzó el partido, y tras el 2-1, el equipo vigués y su gente casi bajaron los brazos. Mientras el público de A Malata trataba de animar a los visitantes con gritos de «Celta, Celta».