El verdadero rostro de Marilyn Monroe, a través del psicoanálisis

Héctor Llanos Martínez

VIGO

03 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El francés Michel Schneider intenta «rehabilitar el verdadero rostro» de Marilyn Monroe reconstruyendo al mito en sus momentos más inermes, durante sus encuentros con el que fuera su último psicoanalista, en la novela Últimas sesiones con Marilyn. Norma Jean Baker, la niña que sufría de constante abandono, se inventó una máscara, la de Marilyn Monroe, para lograr ser amada, un disfraz que se volvió en su contra al convertirla en un ilusorio objeto de deseo de fragilidad extrema y virtudes ignoradas que no pudo huir de un trágico final.

A medio camino entre la novela y el ensayo, Últimas sesiones con Marilyn (Alfaguara) retrata la compleja relación entre la actriz y su psicoanalista Ralph Greenson, historia «que sobrepasó todos los códigos deontológicos hasta convertirse para ella en una dependencia psicológica y emocional», explica el también psicoanalista y escritor Michel Schneider, autor de esta novela. Schneider imagina aquellas sesiones a partir de la anotaciones que Greenson obligaba a tomar a Marilyn de las declaraciones más íntimas que la estrella dio a la prensa o de los artículos que el psicoanalista publicó tras la extraña muerte de la actriz.