Encuestas envenenadas

La Voz

VIGO

El PP vigués hizo la campaña con la confianza de tener un sondeo que le otorgaba mayoría absoluta si fuesen municipales

16 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En el PP vigués se creyó a pies juntillas que los más de 22.000 votos que Corina Porro le sacó a Abel Caballero en las municipales del año pasado conformaban un colchón suficiente como para dar por garantizada la victoria en las generales del domingo, prácticamente sin despeinarse. Dos o tres repartos callejeros de publicidad, un par de visitas parroquiales, tres ruedas de prensa, foto con Rita Barberá y Pizarro y un mitin de Mariano. A eso se redujo el esfuerzo popular, dando por hecho que la derrota del 2004 fue un espejismo y que todo volvería a la senda del año 2000, cuando le endosaron al PSOE en la ciudad una diferencia de 40.000 votos a favor de los de Aznar.

Pero la confianza del PP no solo se cimentó en los resultados de las últimas municipales. Una encuesta envenenada les condujo el domingo a la derrota en la primera ciudad de Galicia. En ese trabajo demoscópico encargado desde la dirección de Santiago para comprobar la fuerza del partido en cada plaza, se puso de manifiesto el gran tirón electoral de Corina Porro. Tanto, que según el resultado de dicho sondeo, la ex alcaldesa lograría volver a su antiguo puesto con una mayoría absoluta más sobrada incluso que la que logró Manuel Pérez en el 95. La ex regidora insistió en ello durante la campaña una y otra vez: «Seré la próxima alcaldesa», dijo hasta delante de Mariano Rajoy en As Travesas. Pero lo que ocurrió al final es que esa encuesta desmovilizó a la cúpula popular viguesa que, por otra parte, tampoco había manifestado excesiva implicación en unas elecciones que se consideraban un tanto lejanas y ajenas.

Caída del bigobierno

Por cierto, que la encuesta reforzaba las sensaciones de victoria del PP al dibujar un Bloque en caída libre y un PSOE que en la mejor de sus horquillas mantenía el número de concejales que ahora tiene en el Concello.

Pero la encuesta falló, y no porque haya que confortar al que paga, que en política siempre algo de eso hay, sino porque es erróneo concluir qué alcalde quiere la ciudadanía cuando se pregunta por quién votaría como presidente del Gobierno. Paco Vázquez se hartó de ganar en la década de los noventa las elecciones municipales de su ciudad y en cambio perder ante el PP en los comicios generales, en los que él mismo se presentaba como candidato al Senado. También Corina ganó las municipales del 2007 en medio de dos derrotas en las generales, e incluso, pese a tener una alta valoración, sufrió en esta ocasión un varapalo al obtener en Vigo como senadora menos votos que la concejala socialista de urbanismo, Carmela Silva, e incluso que el número dos del PSOE para la cámara alta, el porriñés Iván Vaqueiro, que ni si quiera resultó elegido. Es más, salvo una salida festiva a Baiona, a Corina Porro casi no se le vio haciendo campaña por la provincia. Quizás por eso solo venció en Baiona, Nigrán y Mondariz Balneario y eso que en el PP pontevedrés tienen pruebas de que desde la sede de Vigo se enviaron papeletas sepia con solo la casilla de la ex alcaldesa marcada.

Al margen de si la líder del PP vigués se confió o si se entregó exactamente lo que pretendía, conviene advertir que el mismo error puede ser cometido por el PSOE. La historia dice que una victoria como la del domingo solo se debe interpretar en clave de generales, y además bajo el paraguas de Zapatero.

Que no ha sido así, dan cuenta sin embargo los primeros movimientos de sables que se oyen en el seno del socialismo vigués. Lejos de dar tranquilidad, la amplia victoria parece haber impulsado las cábalas y conjuras, y un sector empieza a pensar en presionar para que se cambie la dirección local del partido y se dé entrada a personas más afines al poder municipal vigués. Es decir, renuncias para propiciar la creación de una gestora y el nacimiento de una nueva agrupación, controlada desde el principio. Claro que sería difícil de explicar otra vez cómo la democracia interna desaparece de nuevo dentro del PSOE.