Recuerdos de un censor en Nigrán

VIGO

Ángel López, censor en los años 40 de la prensa gallega, es el campista más veterano de la península y el encargado del boletín informativo del camping Playa América

15 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

De ejercer la censura en los principales medios de comunicación gallegos durante el franquismo, a responsable del boletín informativo que cada verano publica el cámping Playa América de Nigrán.

Ángel López Gutiérrez es, a sus 92 años de edad, el único hombre que ejerció la censura en los años 40 que queda vivo en Galicia. A pesar de su avanzada edad, conserva una excelente condición física, agravada solo en los últimos años por un problema de artrosis.

La vida al aire libre le ha permitido gozar de una excelente salud. Presume de ser el campista más veterano de toda la península. El anciano recorre a solas cada año miles de kilómetros con su vieja caravana cargada de recuerdos.

Su última aventura ha sido la organización de la concentración de campistas jubilados en el cámping de Nigrán. Es en este lugar donde todos los veranos ejerce como reportero social, haciendo uso de esa libertad de expresión a la que hace más de 60 años se encargó de poner cortapisas.

Ángel era maestro en una parroquia del ayuntamiento ourensano de Cartelle, cuando a comienzos de la década de los 40 el Ministerio de Información le nombró «a dedo» secretario de educación popular.

Su misión era controlar todo lo que aparecía publicado en los medios escritos y prestar una especial atención a La Voz de Galicia, «porque tenía fama de ser un periódico muy liberal», confiesa. «Me dijeron que vigilara a La Voz de Galicia y yo nunca había leído este diario porque en aquella época no tenía difusión en Ourense», afirma.

Reconoce que su carrera como censor no está marcada por los tachones sobre las noticias que estaban a punto de ser impresas. Su misión era de mera vigilancia, su presencia bastaba para coartar la libertad de los informadores y de no contravenir las consignas del régimen de Franco.

«Los periodistas sabían lo que se jugaban y actuaban con prudencia y las noticias nacionales ya solían venir tituladas desde Madrid», afirma.

Manga ancha

Otras veces era la manga ancha lo que evitaba problemas a la prensa con el régimen de Franco. «Los redactores jugaban muchas veces con el léxico para hacer entender a los lectores lo que no se podía poner, muy al estilo gallego, yo me daba cuenta de ello, y a veces lo dejaba pasar, porque mi verdadera vocación no era la censura, sino el magisterio, todos sabíamos lo que nos estábamos jugando en aquella época», añade.

El momento más delicado de su carrera fue cuando desde Madrid le ordenaron que destituyera a quien en aquella época era el director de La Voz de Galicia, Pedro Del Llano, padre del conocido arquitecto del mismo nombre . «Lo conocía lo suficiente como para obrar con señorío y en lugar de presentarme en su despacho y decirle que tenía que marcharse, nos fuimos a tomar un café para charlar amigablemente; al día siguiente lo arreglé todo para que pudiera volver a su puesto, todo fue por una ilustración que ridiculizaba el régimen de Franco», dice.

Trabajó como censor durante ocho años y durante otros dos fue administrativo en Radio Nacional. Después, cuando tuvo oportunidad de dejarlo, volvió a la enseñanza, pero compaginó su profesión de maestro con el de jefe de prensa de sindicatos en Ourense.

También fue el responsable del Sindicato del Espectáculo, encargado de mediar en los conflictos entre las compañías cinematográficas y los empresarios que explotaban las salas.

Tras jubilarse, se dedica de lleno a su verdadera pasión, que es viajar por los diferentes lugares de acampada de la península. Vive en Ourense, pero al llegar el mes de marzo amarra la caravana a su vehículo y no vuelve a su domicilio hasta que empieza el invierno.

Su afición al campismo le ha llevado a conocer buena parte del país y amoldarse a una realidad diferente a los tiempos en los que le tocó vivir. Ángel se siente libre haciendo kilómetros por las carreteras españolas, todo un ejemplo de la reconciliación que propició la transición democrática.