Conjura celeste de «morir matando»

J. V.

VIGO

Antonio López trabaja en el apartado anímico y le pide a los futbolistas que crean en el milagro

15 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Este domingo empieza la Semana de Pasión para el Celta. Con Antonio López al frente, los celestes tienen la oportunidad de resucitar, de resurgir de sus cenizas, de convencer a una afición escéptica de que aún se puede soñar. O bien de hundirse definitivamente.

Los jugadores apuestan por lo primero. El estreno de nuevo entrenador y la derrota de Jerez parece haber despertado el amor propio de los futbolistas célticos, que están dispuestos a dejarse la última reserva de fuerza que les quede para seguir vivos.

El discurso que sale esta semana desde el vestuario es desesperado y al mismo tiempo lleno de fe. Se resume en una frase emitida ayer por Rubén: «No nos queda otro mensaje más que el de morir matando», indicó el santiagués sobre la actitud que tiene que tomar la plantilla desde este mismo domingo en cada uno de los compromisos que le quedan al Celta mientras siga teniendo vida.

El trabajo de Antonio López a lo largo de la semana no se está centrando únicamente en el aspecto futbolístico, sino que está prestando especial atención al terma anímico. Sabe que tiene que convencer a los futbolistas de que el milagro es posible. La fuerza mental que transmite el de Pozoblanco tras coger el bastón de mando pretende conseguir que los jugadores olviden la ansiedad, que estén unidos con un objetivo común que beneficiaría a todos.

Así lo ve también Julián Vara, que será titular el domingo por la sanción de Lucas. «Debemos ser una piña y demostrar que queremos hacer grande a este equipo», decía ayer el madrileño. El madrileño destaca que el equipo debe comportarse sobre el terreno de juego cada fin de semana como si estuviesen jugando el partido más importante de su vida: «Tenemos que mostrar la misma motivación frente al Albacete que contra el Numancia», comentó en referencia a que la actitud debe ser la misma se enfrenten a un grande o al colista.