La doble vida de los plásticos

L.Míguez

VIGO

Embalajes de fábricas o bolsas de la compra se transforman de nuevo en materia prima gracias al trabajo de una firma de Arbo que es la única gallega en el sector

23 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Como por arte de magia entran cachos de bolsas sucias y se convierten en virutas de colores que parecen sales de baño. Pese a que todo el mundo se pregunta el olor de las nubes, nadie lo hace respecto a los embalajes de supermercados o lonas de los invernaderos. En Arbo ya no hace falta que se queden con la duda, se la han respondido en la firma Rivadil, recién instalada en el parque empresarial del municipio.

Allí los residuos industriales plásticos entran en toneladas para conseguir reencarnarse de nuevo en botella o tubo. El proceso, en realidad, tiene poco de mágico. El trabajo de sus 23 empleados es prueba de ello. La mano de obra es especialmente importante en el caso de separado de los elementos, según los materiales de los que estén hechos.

La limpieza a fondo de estos y su tratamiento tiene como resultado unos espaguetis indigestos que no tienen fin. Su enfriamiento y troceado los convierte en lo que los expertos llaman granzas, aunque más bien parecen caramelos diminutos. Cada expendedor de estas virutas suelta una lluvia de diferente color, dependiendo de la solicitud del fabricante, que lo pide según lo que quiera volver a crear.

En total son cerca de 30 clientes los que depositan aquí sus restos y la mayoría vuelve a recogerlos convertidos en toneladas que se reparten en tráileres por Galicia e incluso por Almería. Desde la nueva nave, antes estaban en una pequeña en Vincios, tratan una media de 400 toneladas mensuales.

Basura urbana en el 2008

La planta es la única firma gallega que se encarga del proceso de reciclaje de plástico y este año se introducirá también en el mundo de los contenedores amarillos. Esto quiere decir que se encargarán de dar una doble vida también a los residuos que cada vecino del área de Vigo tire a la basura.

Eso será tras pasar la primera auditoría, se cifra que al año podrían trabajar con unas 7.900 toneladas de estos restos. Antes de llegar a esta fase, la empresa necesita un estudio económico y la inyección de unos 600.000 euros de inversión para adquisición de maquinaria.

Para este gran paso también tienen que ampliar sus dominios. En la actualidad ocupan tres parcelas de la primera fase del polígono pero limitan con la ampliación y esperan que las obras lleguen a tiempo para poder comprar otros tantos metros cuadrados y seguir creciendo en volumen de plásticos tratados.

Y es que los clientes no dejan de crecer, por eso de que el reciclaje está de moda y también por el abaratamiento de costes. Hacerse con la materia prima de todos estos restos, el petróleo, resulta mucho más caro que intentar reutilizar con los que ya se trabaja. Un proceso medioambiental que ayer conocieron de cerca el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y el alcalde de Arbo, Manuel Rivera, que realizaron una visita a la firma.