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Cinco de los tripulantes del pesquero «Ferralemes» aterrizaron ayer por la tarde en Peinador para reencontrarse con sus familiares y amigos después de doce días
12 feb 2008 . Actualizado a las 11:26 h.Doce días después del naufragio del pesquero Ferralenes, ocurrido cerca de las islas Malvinas, cinco de sus tripulantes de origen gallego llegaron ayer a las 17.00 horas a Peinador. En el aeropuerto vigués protagonizaron momentos de gran emoción al reencontrarse con sus familiares. «Estoy un poco asustada, sé que está bien, pero se pasa mal en la distancia», dijo María del Carmen Martínez, mujer de Manuel Herbello, uno de los marineros de Bueu, momentos antes de abrazar a su marido.
Los cinco marineros que aterrizaron ayer son: José Santos, de Ribeira, patrón del barco; Francisco José Mariño, vecino de Boiro y primer oficial; José Benito Piñeiro, de Bueu, engrasador; Manuel Herbello, marinero también de Bueu; y Manuel Castelo, de Cangas, oficial de máquinas. El resto de la tripulación, los ocho marineros gallegos, está previsto que lleguen hoy, según anunció el capitán del barco, debido a que sus papeles se perdieron en el naufragio. Del mismo modo, la tripulación que no es gallega, 15 peruanos y 4 indonesios, están viajando a sus casas.
Buena organización
José Santos, el patrón del barco, no soltó a su bebé, que tenía en brazos, mientras hablaba con los periodistas y recordaba cómo había sido el suceso. Contó Santos que el accidente se produjo porque hubo una vía de agua que hizo que se inundara el parque de pesca, en donde tenía bastantes pescados a bordo, en un momento con temporal. En el suceso, los marineros estaban durmiendo y cuando se dieron cuenta «ya era demasiado tarde» y no podían cerrar la vía de agua. Santos dio la alarma a otros barcos que estaban cerca, el Castelo y el Loitador, que pudieron rescatarlos.
«Gracias al buen equipo y a la buena organización nos salvamos -y agregó-, hay que agradecer también a la gente de las Malvinas que nos dieron ropa», dijo José Santos.
El patrón, aunque emocionado, se mostró optimista: «Volveremos a reunirnos todos en un barco». Santos era la primera vez que pasaba por un naufragio, igual que Mariño, que lleva 29 años en alta mar y nunca había sufrido un accidente así. «Son cousas da mar», añadía Mariño, que entre emocionado y tímido no quería hacer más declaraciones.
Santos hizo hincapié en que el pesquero «cumplía todas las medidas de seguridad». Por eso, según explicó, «no hubo que lamentar ninguna víctima».
El patrón no abandonó su puesto en el barco hasta el final, cuando se aseguró de que toda la tripulación estaba sana y salva, y a bordo del pesquero el Castelo.