Se cumplieron el pasado día 3. Es el tiempo que hace que murió en Vigo Concepción Arenal. Su figura pero, sobre todo, su pensamiento, volvieron a ser reivindicados ayer a propósito de la concesión de los premios Galegas Destacadas. Instaurados por Diálogos 90, reconocen la labor desarrollada por mujeres de los más variados ámbitos. María José Alonso Fernández, Teresa Miras Portugal e Isabel Aguirre fueron este año las galardonadas, investigadoras las dos primeras y arquitecta paisajista la segunda.
Siguiendo la liturgia propia de una cita que ayer cumplió 16 años, la primera parte del acto se desarrolló en el cementerio de Pereiró, donde se realizó una ofrenda floral ante el monumento a Concepción Arenal. La segunda, dentro de la misma liturgia, en el pazo Quiñones de León. Para ésta última se reservaron los discursos.
La única que intervino en el cementerio fue Iolanda Veloso, concejala de la Mujer que, bajo un sol de justicia, realizó un más que prolijo recorrido por la vida y la obra de Concepción Arenal. Gustó muy especialmente dicho recorrido a Fernando García del Arenal, bisnieto de la escritora. «He felicitado a la concejala porque no se limitó a poner el foco en una parcela de la vida de mi bisabuela, sino que las tocó todas», afirmó. Antes de abandonar Pereiró sonó el himno gallego en la gaita de Álvaro Costas.
Un año más fue Marita Vázquez de la Cruz, una de las caras visibles de Diálogos 90, la encargada de presentar a las premiadas y de contar sus méritos. Su intervención provocó muchas sonrisas y hasta alguna risa sin complejos. Las primeras, por ejemplo, cuando descubrió que María José Alonso, una de las premiadas, «tiene un defecto: nació en León. Pero se cura porque lleva muchos años en Galicia». O cuando explicó que no habrá igualdad hasta que «un puesto desempeñado por un hombre burriño no pueda estar desempeñado por una mujer burriña». Las risas abiertas llegaron cuando explicó que Isabel Aguirre acaba de diseñar un mirador sobre el Sil en Sober. «Tuvimos un alcalde de Sober; ahora tenemos uno de Ponteareas que preferiría el mirador sobre el Tea, pero no hay problema porque como el Área Metropolitana va a abarcar mucho, seguro que llega a Sober». Abel Caballero, encargado de cerrar el acto, asumió el reto y también prometió que en la ría de Vigo no habrá rellenos, cuestión a la que también Marita había hecho referencia. Las premiadas. Llegado su turno de intervención, tras recibir el galardón en forma de medalla de oro diseñada por Puri de Palacio, y de agradecerlo con distintas palabras, vinieron a coincidir en lo fundamental, la necesidad de que las mujeres mantengan firmes el pie en el acelerador. María José Alonso lo escenificó con una frase de Concepción Arenal: «Todas las cosas son imposibles mientras lo parecen». Explicó que la investigación ha marcado su vida, y que han sido sus viajes los que le han enseñado que el valor de la vida humana es distinto en función del lugar de residencia. Isabel Aguirre, por su parte, ofreció el premio a todas aquellas mujeres que hacen un trabajo nunca reconocido «y que ni siquiera aparecen en las estadísticas».
Teresa Miras recurrió a un chiste para explicar la distancia que aún ha de recorrer la mujer, pese a llenar las aulas de las universidades y de obtener las mejores calificaciones. «Un policía hacía gestos a una mujer que hablaba por teléfono en una cabina para que retirarse el coche de altísima gama mal aparcado delante de la cabina en cuestión. No, el mío es este utilitario que está bien aparcado, pero no sabe cómo le agradezco que haya pensado que era el otro».
Y así transcurrió un acto casi igual de largo que de entretenido, que contó con la presencia de Carmen Kruckenberg, Cristina Berg, Macamen Bar, Alfonso Zulueta, Rosa Fontaíña, María Xosé Queizán, Carlos Varela, Olga Alonso, Marta Estrada, Carmela Silva, Xesús López, Lucía Molares...