En los colegios de Vigo no hay guetos. Ni exclusión racial. Pero se teme que aparezcan. Según denuncian los colectivos de inmigrantes, la situación de la red educativa de la ciudad más cosmopolita de Galicia está lejos de ser la ideal. Explican que el hecho de que haya el doble de niños extranjeros en los colegios públicos que en los concertados es un mal síntoma. Y advierten de que no se están tomando medidas para garantizar la integración real de los hijos de inmigrantes. Las grandes carencias que detectan son la falta de profesores de apoyo y la inexistencia de programas que aborden frontalmente la comunicación intercultural. Lo explica Bianca Motta, del colectivo Madres Latinas. «Estamos mejorando, pero no se acaba de afrontar la emigración con una visión amplia y verdaderamente integradora. Se piensa en enseñarle al que viene las costumbres españolas, que está bien, pero no hay vocación de aprender del que viene. Y luego en los colegios sigue habiendo un rechazo al emigrante que es también desprecio al débil, al diferente», argumenta Motta, que defiende la creación de «una asignatura o actividades extraescolares en las que los niños realmente aprendan unos de otros». Su opinión es compartida por otros colectivos, que subrayan que la tolerancia es la tónica habitual. Pero en toda regla hay excepciones, como denuncian en la asociación de inmigrantes colombianos. «En los colegios de Vigo hay comportamientos xenófobos. Eso es innegable. Yo lo he sufrido con mi hija, que soportó actitudes racistas. Y a otros chicos les pasó lo mismo, que fueron discriminados por el simple hecho de ser extranjeros», relata Rubí Guzmán, líder de la asociación colombiana en Vigo, que subraya que el racismo no es cosa solo de alumnos. «El profesorado, la mayoría, se esfuerza en ayudar a los niños, en que se integren y aprendan. Pero dentro del colectivo docente hay también excepciones, gente que discrimina a los inmigrantes por ser distintos. Hace dos años tuvimos el caso de un profesor que fue trasladado de un instituto vigués por su actitud racista», advierte Guzmán. Y situaciones similares describen inmigrantes y asociaciones de países como Brasil, Senegal, Marruecos, Venezuela o Argentina, que elogian la actitud general de los vigueses, pero insisten en que la sociedad debe dar pasos si no quiere que los guetos escolares que se temen sean realidad también en la ciudad gallega más cosmopolita.