Cayetano y Astolfi, sí; Doda, no

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

05 feb 2008 . Actualizado a las 11:16 h.

Empezó la cuenta atrás. Se nota en el ir y venir de operarios que dan forma al escenario y en que están llegando los primeros caballos. Confieso que estoy un poco chafada. No en lo deportivo, terreno en el que está garantizada la presencia del la mitad del top ten del planeta en la especialidad, pero sí en el apartado del que se nutre esta sección, que gira, ya saben, en torno a la vida social.

Con esta premisa, los primeros nombres que busqué en la lista de participantes no fueron los de Markus Fuchs, Jessica Kürten, Michael Whitaker (y eso que un año me hizo ganar 20 euros en las apuestas), Christian Ahlmann o Gerco Schröder que, según los especialistas en hípica, son algunos de los buenos entre los mejores. Están los cinco, pero eso ya se ocupan de contarlo a los cuatro vientos los compañeros de deportes. Yo buscaba a Álvaro Alfonso de Miranda (Doda para los íntimos), José Bono, Pía Luise Aufrecht... Y, por supuesto, a Cayetano Martínez de Irujo.

Bueno, pues éste último, sí; y Luis Astolfi (al que no buscaba porque no es uno de los habituales en Vigo), también, pero de los otros ni rastro. Que igual a los profanos el nombre de Álvaro Alfonso no les dice nada, pero seguro que el de Athina Onassis, su señora esposa y acompañante habitual, les suena. En cuanto a Pía Luise, sepan que su fortuna le permite viajar en avión privado y tener una ristra de automóviles de altísima gama en el garaje, entre otras pequeñeces. En cuanto a José Bono, hijo del ex ministro del mismo nombre, igual con esa afabilidad que derrocha me ponía al corriente de la boda de su hermana, ya saben ese enlace que unirá este verano a los Bono con los Martos. Pero no, no será posible.

La culpa es del cha-cha-chá o, lo que es lo mismo, de que este año la organización ha decidido dedicar la cita en cuerpo y alma a la Copa del Mundo, lo que impide la supresión de las pruebas paralelas. Se libran así de jornadas maratonianas que obligaban a empezar la competición a las nueve de la mañana y terminar bien entrada la madrugada. Seguro que se lo merecen, pero es una prueba más de que nunca llueve a gusto de todos. Eso.

El viento se está convirtiendo en el verdadero protagonista de la regata de cruceros que organiza el Náutico cada sábado desde hace cuatro. El comienzo de la temporada no pudo ser más espectacular. La primera, según me cuentan, fue una de las mejores etapas que se recuerdan desde hace mucho tiempo. Lo malo fueron las siguientes. O lo bueno, según se mire.

Tanta calma, por ejemplo, hace que la cabeza de la tabla no se haya movido. Así es que en las distintas categorías ahí siguen, en todo lo alto, los barcos que comandan Luis y Jorge Pérez-Canal, Rodolfo Rodríguez, Vicente Cid y Antonio Saborido. Cuenta éste último, compañero de Redacción, que lo intentaron todo, pero después de más de una hora en el agua con las velas flojas, se dieron por vencidos. No les quedó más remedio que poner proa a los respectivos pantalanes de amarre. Otro sábado será. Pero mientras y no, la clasificación no se mueve.

Es el nombre con el que el Centro de Estudios da Paradanta han bautizado a sus recién inaugurados premios. Los entregó este fin de semana. Consistentes en diploma y escultura de las montañas del Suído, obra del maestro cantero Francisco Vaamonde, con ellos quiere reconocer la labor de personas, empresas o entidades que trabajan por el bien de la comunidad, sin distinción de credo ni ideología. En los tiempos que corren no está de más aclarar lo del credo.

Bueno, pues los ganadores fueron el bar Lemos, referente en la comarca en comida tradicional; Andrés Sampedro, por su labor divulgativa a través de publicaciones y conferencias; el periódico A Peneira, notario de los acontecimientos de las comarcas, y Antonio Abreu, por su espíritu aventurero. Felicidades.