Las temperaturas de las dependencias viguesas de las distintas administraciones superan con creces las recomendadas por la Agencia Intermunicipal de la Energía. Su director, Bernardo Parajó, explica que lo adecuado para el verano son 22 grados, mientras que para el invierno recomienda 18, siete menos que los detectados en el Concello vigués.
Lo más habitual es encontrarse con el proceso inverso, más grados en invierno que en verano, lo que además de contrastar con la temperatura exterior, indica comportamientos poco sostenibles, según Parajó.
Muestreo
Un muestreo realizado la semana pasada por cinco edificios públicos de la ciudad desvelaba una realidad bien distinta como los 25 grados que se llegan a alcanzar en algunas dependencias municipales.
La media en el edificio administrativo de la Xunta era de 22, en los juzgados, de 22-23, en Peritos, 21,5 y en el Hospital Xeral, 23.
El Concello ya hizo en su día sus pinitos para ahorrar energía y cambió las calderas de gasóleo por las de gas, lo que, además de una menor contaminación, le ha permitido ahorrar unos euros. Sin embargo la antiguedad de la instalación, tanta como la del edificio municipal, 32 años, no permite disponer de termostátos de ambiente, lo que supondría un ahorro significativo.
En el edificio administrativo de la Xunta en Vigo la calefacción es por bombas de calor eléctricas y se controla por ordenador en función de la temperatura exterior.