Los más calentitos de la ciudad

VIGO

Un repaso por las temperaturas por los principales edificios públicos de Vigo desvela no solo un desdén por el ahorro energético sino un derroche absoluto

25 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Termómetros en mano visitamos ayer los edificios públicos más significativos de la ciudad con el fin de comprobar que es lo que se cuece. Y lo que se cuece en su mayoría son ciudadanos que acuden a esas dependencias en busca de servicios.

Por el contrario, los funcionarios están ya prevenidos y al llegar al trabajo descubren debajo del tabardo la indumentaria más veraniega.

De los cinco edificios visitados pertenecientes a las distintas administraciones, el caso más evidente es el del Concello de Vigo. En las dependencias municipales la temperatura puede llegar a los 25 grados, según los departamentos. El cambio climático y el ahorro energético todavía suena a chino.

El calor es tal que en algunos espacios conviven calefacción y ventanas abiertas al mismo tiempo. Solo en casos muy concretos, como es el área de un sindicato, se dignan en apagar los radiadores.

El contraste de temperatura con el exterior hace mella entre la plantilla como demuestra el elevado número de bajas.

Menos calor

La situación no es tan calurosa en el edificio administrativo de la Xunta, en el que se detecta una media de 22 grados, salvo en determinados departamentos como el registro. Los funcionarios de esta zona, en la planta baja, ya han transmitido su malestar a los representantes sindicales por el calor que pasan entre la calefacción y el sol.

Tampoco pasan frío en los juzgados vigueses donde el termómetro oscila entre los 22 y 23 grados. Eso, sin acercarse a las galerías, en cuyo caso puede subir ligeramente.

La temperatura más agradable de las observadas la disfrutan en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, situada en Torrecedeira y conocida popularmente como Peritos.

En este inmueble los estudiantes pueden hincar los codos sin despeinarse con 21,5 grados.

No lo pasan tan bien en el Hospital Xeral de Vigo. Si bien el termómetro marcaba ayer 23, la sensación térmica en algunas zonas era de 28, debido a las aglomeraciones.

Era lo que sucedía en la cola para solicitar cita que se prolongaba a lo largo de la sala de entrada y del pasillo.

En este caso los sofocos por la elevada temperatura se mezclaban con los de la fiebre de los pacientes y los del malestar que causaba la tensa espera de pie.