«Mi fachada es una propiedad particular y nadie puede tocarla ni tampoco los carteles que yo coloque, que por lo demás no insultan a nadie. Tras la discusión con el operario de FCC llamé a mi abogada, quien me confirmó que no pueden tocarla». Enriqueta Pérez todavía sigue nerviosa horas después de esta discusión.
«Lo más gracioso es que el empleado de la concesionaria insistía en retirar los carteles aduciendo que estaban en un lugar público. Eso sí, nada más hablar con su jefe se marchó y los carteles que pude salvar siguen colocados».
Pese a salirse con la suya, esta vecina de Lavadores reconoce haber pasado un mal trago. «Tengo que tomar pastillas para dormir y mi marido está enfermo, por lo que me he puesto mucho más nerviosa. Sin embargo, no pienso ceder. Este Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) va a hacer desaparecer 14.500 viviendas en la periferia de la ciudad y no hay derecho».
Aviso telefónico
Habitual de las convocatorias contra el nuevo PXOM, asegura que en la mañana de ayer recibió amenazas telefónicas. «La persona que llamó dijo que me iban a cortar las piernas y que era muy fácil que tuviera un accidente. Sabía lo que hacía pues estaba oculto el teléfono desde el que llamaba». No es la primera vez que le mandan un recado de este tipo ya que hace días «otra voz igualmente anónima me recomendó que lo mejor que podía hacer era quedarme en casa sentadita cuando hubiera protestas contra el Plan Xeral».
Lo que más le molesta a esta simpatizante socialista es que en la pasada campaña dio permiso al PSOE «para colocar carteles de Caballero en su fachada; tras las elecciones tuve que quitarlos yo misma, pues nadie vino a hacerlo. Ahora, con el Plan Xeral, el alcalde al que voté me impide dar a conocer mi postura», se lamenta.