El Celta dejó una sensación preocupante de falta de empuje en la segunda mitad y evidenció que carece de jugadores válidos para explotar la llegada por los extremos
13 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un partido en el que las escasas ocasiones de gol que se produjeron llegaron en acciones de estrategia a balón parado tenía que acabar con empate a cero. Como mucho el Celta mereció en el primer tiempo un gol en uno de esos muchos rechaces que se produjeron en saques de esquina o faltas indirectas, pero el portero rival también juega, pero lo que se dice fútbol, sólo hubo el que reflejó el marcador final.
Fue un partido sin melodía futbolística en el que Celta mostró demasiadas carencias que indican que el parón navideño no le ha sentado nada bien. La ausencia de juego de bandas en las combinaciones ofensivas y el bajón espectacular en el ritmo del partido por parte de los celestes tras el descanso, dejó a los vigueses sin una victoria necesaria para no quedarse descolgado de la lucha por el ascenso. Ahora toca remontar de nuevo.
Y eso que López Caro apostó por sacar ayer todo su arsenal ofensivo, con los dos goleadores en punta (Okkas y Perera), otro delantero en banda (Diego Costa) y Jorge Larena de retorno al doble pivote.
Todo por el centro
Muchas veces tener futbolistas con remate no trae el gol automáticamente. Para conseguirlo hace falta también que la pelota llegue al área con claridad y para eso es necesario explotar bien todos los recursos futbolísticos. El Celta tiene muchas limitaciones en las bandas. Por el medio la presencia de Jorge Larena garantiza un buen movimiento de la pelota hacia posiciones más ofensivas. Y los celestes se empecinaron en hacer múltiples combinaciones por el centro, por donde es más difícil encontrar espacios libres.
Los pases hacia las bandas caían en saco roto. Por la derecha Núñez prolonga un estado de forma pésimo desde hace algún tiempo. Recibe y se echa a correr como pollo sin cabeza, pero a la hora de llegar a la línea de fondo no sabe lo que hacer con el balón. El madrileño no tiene un sustituto en la plantilla para su puesto y eso está suponiendo un hándicap para el entrenador. Por la izquierda estaba Diego Costa, un futbolista que tiene la misma tendencia que Canobbio a irse hacia el centro y que además tampoco está fino. El brasileño falló numerosos pases y otros tantos regates. Quiere, pero no puede. Tiene clase, pero no desequilibra.
Acabó entrando un canterano diestro en la banda izquierda. Entretanto Adrián estaba fuera de la lista. Seguramente sólo el entrenador sabe realmente porque no cuenta con el jugador procedente del Real Madrid, pero sea cual sea el motivo, hay muchos casos recientes sin tener que salir del Celta en los que un jugador que está totalmente fuera de los planes de un técnico, cuando tiene la oportunidad ofrece un rendimiento óptimo.
Un bajón preocupante
El otro dato que invita a la preocupación es que al Celta le faltó ayer el empuje que hasta diciembre tuvo en las segunda partes. Este equipo no tiene la frescura que poseía antes de Navidad y la ausencia de ritmo tras el descanso fue patente. Jorge empezó a intervenir menos, y no había más recursos a excepción de la lucha de Jesús Perera.
Al menos los defensas estuvieron entonados y salvaron la papeleta.