«Alguna señora no repara en regatearme hasta por el precio de un botón»

Xulio Vázquez

VIGO

A veces una simple cremallera trae por la calle de la amargura a cualquiera. La pérdida de un botón nos hace inservible el mejor traje. Encontrar el hilo adecuado también puede evitar un quebradero de cabeza. Son artículos pequeños, no suelen ser caros y se venden al por menor en tiendas. Algunas aún se denominan mercerías, como la Malú, regentada por María Araújo Vázquez, en el número 59 de la calle Barcelona. Pero cada vez ya van quedando menos. -¿Se puede decir que es una de esas mercerías clásicas de toda la vida? -Sí, de barrio. Además, por esta zona, ya casi no hay ninguna. Los artículos que vendo son los típicos de estas tiendas: hilos, botones, puntillas, cremalleras, lanas, lencería, ropa de niños, bebés, ropa interior para hombres, agujas para coser a mano, zurcir, hilvanar, para máquina, alfileres, imperdibles, cintas de algodón, raso, terciopelo... Casi de todo, incluida una gran cantidad de accesorios. También hacemos arreglos en la ropa. -¿Esas labores aún hay quien las hace en casa? -Cada vez menos. Las jóvenes se quejan de que tienen poco tiempo y prefieren traer las prendas a arreglar. Sin embargo, las señoras de mediana edad suelen coser para no aburrirse. También están las abuelas que quieren hacerle un vestido a sus nietas y vienen a comprar todo lo que necesitan. -¿Siempre hay repuesto para cualquier botón que se extravíe? -Desgraciadamente, no sucede así. Hay muchos trajes u otro tipo de prendas que llevan botones muy originales y, cuando se pierde uno, la mayoría de las veces tienen que ponérselos todos nuevos, aunque en algún caso se solventó con otro botón muy parecido. -¿Alguna anécdota? -Sí. Alguna señora no repara en regatearme hasta por el precio de un botón. -¿Cuál es su precio? -Depende del tamaño y de la calidad. Los más baratos cuestan 7 o 9 céntimos y, los más caros, un euro o un poco más, si son grandes y con detalles. -¿Y el hilo? -Fue lo que más subió, 20 céntimos de golpe con el nuevo año. Un carrete cuesta ahora 1,80 euros.