Por tierra, mar y aire, siempre tarde

VIGO

Vigo se ha encontrado a lo largo de su historia con innumerables dificultades para adaptar sus infraestructuras de comunicaciones a los nuevos tiempos

30 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El mito tiene mucho de cierto. Vigo ha sido tradicionalmente relegado a un segundo plano cuando se trata de construir las infraestructuras necesarias para comunicarla con el exterior.

Hasta 1717, el inmejorable puerto natural de Vigo tuvo prohibido el tráfico internacional para favorecer Baiona, Pontevedra o A Coruña. Todo por pertenecer a la jurisdicción inapropiada. Aún así, el puerto fue utilizado ilegalmente por mercaderes extranjeros hasta consolidar un tráfico importante. Aunque decir puerto es mucho, porque hasta el siglo XIX no hubo ninguna infraestructura sólida.

En 1821, el gobierno liberal otorgó a la ciudad la categoría de puerto de primera clase, pero la situación duró poco y no se pudieron invertir sus beneficios en la construcción de un nuevo muelle. Las obras de éste comienzan en 1857 y concluyen en 1875. Es el conocido como muelle de madera que no resistió el temporal de 1922. En la época de su construcción se dijo que la madera procedía de los galeones de Rande.

En 1881 se creó la Junta de Obras del Puerto, un organismo que sí planeó mejoras. La solución final tenía estructura de hierro, pero no pudo convertirse en una realidad hasta el año 1891.

El ferrocarril

No fueron menores las dificultades que encontró el ferrocarril para llegar a la ciudad. Al igual que ahora ocurre con el trazado del AVE, en el XIX ya habían surgido voces que defendían la unión férrea con la Meseta, dejando al margen el Sur de Galicia. También como ahora, Vigo defendía la doble conexión con Ourense y Oporto, mientras que los tramos Vigo-Pontevedra se consideraban de segunda importancia. Ésta, fue finalmente la opción elegida, el ferrocarril recorrería de norte a sur Galicia, paralelo a la costa. La primera línea acabó de tenderse en el año 1873 entre Carril y Compostela.

Tres años más tarde estaba concluido el vial entre Vigo y Chapela, pero todavía quedaba mucho para que el ferrocarril pudiera conectar con el resto del mundo. En 1881 se inauguraba el tramo de enlace con Ourense, y tres años más tarde el de Pontevedra. Habían pasado 23 años desde que se comenzara a hablar del asunto. Por otro lado, la estación de Vigo permaneció casi intacta desde que fuese construida en 1878 y remodelación en 1923.