Tras superar todo tipo de trabas el pasado verano, es el mejor equipo de Segunda División en los últimos dos meses
21 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Este domingo visita Balaídos un equipo nacido el pasado verano casi de la nada, un club curioso, que juega en Motril casi de prestado, al que la Federación Española de Fútbol intentó impedir que compitiese y que sin embargo ahora de postula como uno más de los múltiples candidatos al ascenso gracias a que es el equipo en mejor forma del campeonato.
De hecho, el elenco que entrena el veterano técnico Antonio Tapia es el mejor de Segunda División en los últimos dos meses y tras un inicio de temporada lleno de dudas, se presenta en Balaídos con los mismos puntos que el Celta.
El Granada 74 ha ocupado la plaza que tenía el Ciudad de Murcia en Segunda División. Fue un traspaso de acciones entre presidentes. Carlos Marsá, fundador del club andaluz le compró el equipo a Enrique Pina, liquidando al mismo tiempo la deuda que tenía. A pesar de haber quedado en la cuarta posición las dos últimas temporadas, el Ciudad de Murcia no tenía arraigo ninguno, no contaba con apenas afición.
El terreno de juego
Marsá le cambió el nombre y quiso llevárselo a Granada, donde había jugado siempre el equipo, que estaba en Tercera División. Empezaron a surgir entonces los primeros problemas. El Granada 74 no disponía de un campo propio que cumpliese los requisitos legales para jugar en Segunda. Lo primero que intentó fue pedirle al Ayuntamiento de Granada utilizar el estadio de Los Carmenes, pero este se negó alegando que no consentía el ascenso de equipos que no lo hiciesen por la vía deportiva y que ya había dos equipos que utilizaban el campo y era inviable que lo hiciese un tercero.
Con el mes de agosto ya iniciado, Carlos Marsá empezaba a firmar contratos con futbolistas sin saber donde iba a jugar el equipo. Algunos de estos contratos tenían cláusulas curiosas: el de Luque era válido únicamente si el equipo jugaba en Andalucía o en Murcia, el de Gibanel sería anulado si jugaba en un campo de hierba artificial.
La primera posibilidad que surgió fue jugar en Toledo, pero el Ayuntamiento pedía mucho dinero. También se valoró la posibilidad de llevarlo al populoso barrio sevillano de Triana, pero finalmente Marsá alcanzó un acuerdo con el Ayuntamiento de la localidad granadina de Motril apenas un par de semanas antes de que empezase la Liga. Juegan sus partidos como local en el estadio Escribano Castilla de Motril, con capacidad para 4.600 espectadores ampliables a más de seis mil con gradas supletorias.
El Granada 74 ha conseguido una masa social por encima de los 1.600 aficionados, aunque a los partidos van en torno a cuatro mil personas (la mitad que a Balaídos, lo que no está mal).
Decisión del TAS
Con el tema del campo arreglado surgió otro problema que también trajo de cabeza a Carlos Marsá. La Federación Española de Fútbol puso todos los impedimentos posibles para anular la legalidad de la plaza del Granada 74 y aseguró que no enviaría árbitros a dirigir sus partidos. Es de imaginar la inquietud existente en el seno de la plantilla. El asunto acabó en el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), máximo organismo jurídico europeo.
Su resolución no salió hasta 24 horas antes del debut del equipo en Cádiz el sábado 27 de agosto. Le dieron el visto bueno para competir y así el Granada 74 ganó la batalla tras un verano muy duro.
La plantilla se confeccionó con doce jugadores que integraban la temporada el Ciudad de Murcia y otros doce fichajes a las órdenes de Antonio Tapia, ex entrenador del Málaga y del Poli Ejido.
Destaca en el equipo la aportación de José Juan Luque, un veterano trotamundos del fútbol, que tiene actualmente 30 años, y que ha militado en el Sevilla, Badajoz, Albacete, Atlético de Madrid, Espanyol, Elche, Málaga y Ciudad de Murcia. Es con diferencia el máximo goleador del equipo, con las ocho dianas que lleva en la Liga. Otros futbolistas son Gibanel, Ruz, Saizar, Torrecilla y Aranda.