López Caro logró su primer triunfo en Vigo y prolonga su racha a nueve jornadas sin perder desde que cogió el mando
10 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El Celta evitó ayer dar un paso más para que el 2007 se convierta en el peor año de la historia del club vigués en su estadio. Lo tuvo muchos minutos crudo pero al final evitó el desastre. López Caro sumó su noveno partido sin perder y se coloca a uno de igualar el registro de Víctor Fernández. El técnico maño fue el que más tiempo se pasó sin encajar una derrota desde su estreno en el banquillo celeste en la temporada 1998-1999.
El entrenador andaluz aprobó ayer su asignatura pendiente, ganar en Balaídos. En lo que se llevaba disputado de este año, solo Hristo Stoichkov había sido capaz de lograr un triunfo como local en Liga. Fernando Vázquez ganó un partido en la UEFA frente al Spartak de Moscú.
El mal de Diego Costa
A los cuatro minutos una tarjeta y a los diecinueve otra, ambas para Diego Costa. Sus pecados de juventud resultan muy caros. Es una lástima que sus dotes geniales para el fútbol las acompañe de torpezas de bisoñez. Es su segunda expulsión de esta temporada y ha podido llevarse alguna más. El árbitro pudo pitar penalti pero el riesgo que corría era demasiado alto. Dejó a su equipo con diez a los 20 minutos de partido. Ante el rival que menos goles encaja a domicilio, la victoria parecía una quimera.
Cambio de dibujo
El 4-2-3-1 que había diseñado López Caro, idéntico al de La Rosaleda aunque con variación de piezas defensivas, se tornó en una obligada presencia de Quincy hacia la punta y consiguiente caída de Canobbio a la banda izquierda. Esto dejó al equipo vigués sin rumbo y más carente de argumentos que en Anoeta ante la Real Sociedad con una situación semejante. La diferencia estribaba en que por un lado jugaba en casa, y tenía más obligaciones, y por otro que la presencia en ataque brillaba por su ausencia.
Quincy, al rescate
El entrenador céltico dio en el descanso instrucciones precisas a sus jugadores basadas en la agresividad. Sin embargo, solo Quincy pareció escucharlas. Su jugada del inicio de la segunda parte mereció el premio del gol que luego obtendría. Su inspiración y la aparición de Guayre resultaron claves para la resurrección celeste.
La aparición de Guayre
La entrada del canario va a tener una repercusión anímica en todo el grupo, aunque especialmente en este futbolista. Porque cuando entró en el campo el marcador era de 0-1. Porque una jugada suya dio origen al tanto del empate. Y porque con este momento de explosión, el Celta logró por primera vez en toda la temporada darle la vuelta a un marcador adverso. Hasta ahora, solo alcanzaba a nivelarlos.