La fiesta en que cada 6 de diciembre se convierte el aniversario de la Constitución no fue ayer tal. Al menos en Vigo. La muerte de Fernando Trapero, el segundo de los guardias civiles asesinados por ETA, llevó al Concello a suspender la parte lúdica, esto es el cóctel, que sigue cada año, desde hace 29, a la lectura del pregón y al discurso institucional del alcalde. Cuando éste remato su intervención pidió cinco minutos de silencio, con los que puso fin al encuentro.
Tristeza sí, pero algunas caras rezumaban también disgusto. La culpa, por raro que pueda parecer, la tuvo el Plan General. Sí, hasta en una ocasión tan propia para el aparcamiento de disensiones, el planeamiento urbanístico se convirtió en protagonista principal. En buena medida porque el alcalde así lo quiso, ya que le dedicó casi tres folios de su discurso al polémico documento.
Tal vez previendo lo imprevisible, algunos prefirieron saltarse la tradicional cita en el pazo de Castrelos. Porque es cierto que son todos los que estaban, pero no estaban todos los que son. Así, por ejemplo, no estaba la presidenta de la Federación Vecinal, Elena Fernández; ni el de la Confederación de Empresarios, Fernández Alvariño; ni el de la Cámara de Comercio, José García Costas; ni el del Club Financiero, Jaime Borrás; ni el rector de la Universidad, Alberto Gago... En fin, muchos de los fijos.
Entre los políticos primaron los concejales socialistas (Carmela Silva, Chus Lago, Santos Héctor, Carlos López Font, Isaura Abelairas, Xulio Calviño...), y los nacionalistas (Elena Maure, Iolanda Veloso y Xavier Alonso. Santi Domínguez estaba de viaje). En representación del PP estuvo Corina Porro. Fue una de las que no disimuló su enfado: «El Día de la Constitución es de todos y para todos, no el de hacer un discurso partidista», dijo.
Vino a ser el comentario general de los presentes respecto a la intervención de Francisco López Peña, que recibió esta vez el encargo de escribir el bando. Para el delegado de la Zona Franca la Constitución es la radiografía del esqueleto del Estado y, como tal, forma parte de su capital social.
Subrayó asimismo López Peña que la Carta Magna «permite a convivencia de todos», para terminar recordando que, pese a que los ritos, por repetidos, puedan caer en la rutina, un día como el de ayer «sigue a ser un gran día».
Fue entonces cuando se escucharon los únicos aplausos del acto, ya que tras la intervención de Caballero, que le siguió en el uso de la palabra, se iniciaron los cinco minutos de silencio.
Entre los que aplaudieron primero y callaron después, estaban Luis Espada, Jesús Paz, José Cameselle, Manuel Pérez, Jesús Bahíllo, Franco Cobas, Alfonso Zulueta, Carmen Kruckenberg, Ricardo Cabrera, Abel Losada, Gerardo González Martín, Adriano Marques, Antón Pulido, Macamen Bar, Juan Carlos Padín, Mary Quintero, Manel Gallego...
Los habituales corrillos que propicia siempre el cóctel que sigue al acto oficial no fueron posibles esta vez. Más que nada porque, como contaba unas líneas más arriba, el alcalde optó por suspender el aperitivo en señal de duelo. Total, que al mismo tiempo que iban abandonando el recinto los invitados con un particular sabor agridulce, lo hacía también la furgoneta del cátering. Por una vez igual que cargada que llegó.