El Celta realizó un partido casi de matrícula en defensa e incidió en su inoperancia de siempre en el remate. Los vigueses por juego y por ocasiones pusieron mucho más que el líder para ganar en La Rosaleda, pero la falta de puntería y una decisión arbitral se lo impidió.
Defensa de matrícula
El único desajuste defensivo de todo el encuentro le costó a la zaga del Celta el gol de Calleja, como de costumbre inmediatamente después de marcar. En el resto del partido los vigueses lo devolvieron todo, negaron los espacios a los delanteros andaluces y con un profundo sentido de la anticipación y la solidaridad táctica ganaron la partida en todas las partes del campo al líder de la Liga.
Un mal que comienza a ser preocupante
El manual de los tópicos habla de rachas y de que lo importante es crear las ocasiones. Queda muy bien para tranquilizar al personal, pero partido tras partido el Celta necesita un ingente número de ocasiones para conseguir un gol. En Málaga disfrutó de al menos cuatro claras oportunidades, y solo un lance a balón parado terminó dentro.
En auge la estrategia
Cada falta que ayer botó el Celta en La Rosaleda fue sinónimo de peligro para el equipo rival. Los vigueses remataron todos los balones y el Málaga no fue capaz de achicar ninguno, aunque tan solo entró el que cogió portería. Un lanzamiento directo de Canobbio.
Un gol anulado incomprensiblemente
Teixeira Vitienes tendrá que visualizar mil veces la jugada. El tanto de Diego Costa invalidado es legal a todas luces. Cuando remata Quincy en primera instancia el brasileño está al menos dos metros por detrás del defensor. Jugando ante el líder, que te anulen un gol legal es dar demasiada ventaja al contrario. El regalo arbitral quizás evitó la derrota malacitana.