El proyecto de construir una piscina climatizada en Chapela sigue sin contar con financiación. La demora está acentuando la ruina del viejo almacén que iba a albergar el proyecto deportivo. El Concello se plantea la participación de una empresa privada que ostente la concesión y que contribuya a hacer viable el mantenimiento del spa. En los presupuestos autonómicos, por ahora, parece que existen otras prioridades de inversión.
El complejo deportivo y de ocio tiene que construirse en un edificio que en su día albergó una fábrica del grupo conservero Gómez Carballo, una corporación que tuvo que echar el cierre en el año 1995.
La construcción de una piscina en Chapela es una vieja promesa electoral pendiente de fondos. Mientras, todos los habitantes del muncipios deben desplazarse hasta la piscina de Redondela que fue inaugurada el 26 de enero de 1999 por Fraga. La piscina había comenzado a funcionar el 13 de octubre de 1997, días antes de las elecciones autonómicas. Sin embargo, permaneció cerrada por falta de monitores y por problemas con la empresa concesionaria. Una vez echaron a andar las actividades en el centro se comprobó que no reunía las medidas reglamentarias para disputar en sus aguas ningún tipo de competición, ya que tiene una profundidad máxima de 180 centímetros y solo mide 25 metros. Hace falta una longitud de cincuenta metros y mayor profundidad para poder considerar una piscina como olímpica, y así acoger partidos de waterpolo o competiciones oficiales de natación.
Distancias
La construcción de una piscina en Chapela paliaría las necesidades de los 9.000 habitantes de la parroquia. Ahora se produce la paradoja de que los escolares de colegios de Chapela tienen que desplazarse hasta el centro de Redondela para llevar a cabo las actividades de natación. La distancia ronda los diez kilómetros, mientras que si los alumnos utilizasen la piscina de Teis, situada en el término municipal de Vigo, los estudiantes apenas tendrían que desplazarse tres mil metros.